
Por Ernesto Martínez Nieves
El nearshoring se ha convertido en uno de los conceptos más mencionados en el debate económico, empresarial y gubernamental de los últimos años. Con frecuencia se presenta como una consecuencia casi automática de la cercanía geográfica con Estados Unidos, de los ajustes geopolíticos globales o de las disrupciones en las cadenas de suministro. Sin embargo, esta narrativa simplificada oculta un hecho fundamental: el nearshoring no garantiza por sí mismo desarrollo económico, ni generación sostenida de empleo, ni mejoras estructurales en la productividad regional.
Un estudio académico reciente publicado en la revista Logistics (MDPI), titulado “The Nearshoring Loop: A Review of Triggers, Location Choice, and Captured Outcomes”, ofrece una lectura más profunda y rigurosa del fenómeno. Su principal aporte consiste en explicar el nearshoring no como un evento aislado, sino como un proceso dinámico, condicionado por decisiones empresariales complejas y, sobre todo, por las capacidades institucionales de los territorios que buscan atraer y aprovechar la relocalización productiva.
El estudio introduce el concepto de “Nearshoring Loop” (Ciclo del nearshoring), un marco analítico que parte de la identificación de ciertos detonantes o triggers. Entre ellos se encuentran las crisis logísticas globales, los conflictos geopolíticos, los cambios en políticas comerciales y el aumento de los riesgos asociados a cadenas de suministro excesivamente largas. Estos factores llevan a las empresas a reconsiderar dónde producir, pero no determinan por sí solos la decisión final.
Uno de los hallazgos centrales del artículo es que la decisión de localización no depende únicamente de la proximidad geográfica ni de los costos laborales. Las empresas evalúan lo que los autores denominan “proximidades multidimensionales”. Estas incluyen la proximidad geográfica, pero también la institucional, la organizacional, la funcional y la cognitiva. De todas ellas, la proximidad institucional, entendida como la calidad de las reglas, la certidumbre jurídica, la coherencia normativa y la capacidad del Estado para cumplir lo que regula, emerge como un factor crítico.
Este enfoque resulta particularmente relevante para los gobiernos subnacionales. El estudio demuestra que contar con una ubicación estratégica o con ventajas comparativas tradicionales no es suficiente. Las regiones que logran atraer inversiones de mayor valor agregado son aquellas que ofrecen entornos regulatorios predecibles, trámites razonables y marcos normativos coherentes con las necesidades reales de la actividad productiva.

Otro aporte clave del Nearshoring Loop es la distinción entre atraer inversión y capturar beneficios. La llegada de inversión extranjera directa o de nuevas plantas manufactureras no se traduce automáticamente en desarrollo económico. Para que el nearshoring genere empleo de calidad, innovación y encadenamientos productivos locales, se requiere lo que el estudio denomina capacidad de absorción local.
Esta capacidad de absorción se construye a partir de varios elementos: instituciones públicas eficaces, coordinación entre niveles de gobierno, infraestructura logística funcional, capital humano con habilidades pertinentes y una gobernanza que facilite la cooperación entre sector público y sector privado. Cuando estos elementos no están presentes, el nearshoring puede limitarse a una relocalización física con beneficios marginales y temporales.
Desde la perspectiva de la mejora regulatoria, el mensaje del estudio es claro: la regulación no es un obstáculo inevitable, sino una variable estratégica de competitividad territorial. Los territorios más exitosos en el contexto del nearshoring no son necesariamente los más baratos, sino los más predecibles, eficientes y confiables desde el punto de vista institucional.
Esto implica revisar críticamente los marcos regulatorios existentes, eliminar trámites redundantes, reducir la discrecionalidad administrativa y evaluar de manera sistemática el impacto real de las regulaciones sobre la inversión y la operación empresarial. La mejora regulatoria deja de ser un ejercicio formal para convertirse en una herramienta central de política económica.
Aunque el estudio no analiza casos específicos de México o de Sonora, su marco conceptual resulta especialmente pertinente para el estado. Sonora cuenta con ventajas estructurales importantes: frontera con Estados Unidos, corredores logísticos estratégicos, vocación industrial y sectores productivos consolidados. No obstante, estas ventajas no se traducen automáticamente en liderazgo en la atracción y aprovechamiento del nearshoring.

Desde la lógica del Nearshoring Loop, las principales áreas de oportunidad para Sonora se concentran en cuatro ejes. Primero, fortalecer la proximidad institucional mediante reglas claras, estables y predecibles para la inversión, con plazos definidos y menor discrecionalidad administrativa. Segundo, mejorar la capacidad de absorción local, alineando la regulación con la política educativa y la capacitación técnica para integrar talento local a las nuevas cadenas productivas. Tercero, simplificar y coordinar la regulación logística, especialmente a nivel municipal, reduciendo tiempos y costos asociados a permisos, transporte y operación industrial. Finalmente, impulsar una gobernanza regulatoria basada en evidencia, con evaluaciones ex ante y ex post del impacto de las regulaciones sobre la competitividad.
El Nearshoring Loop deja una lección fundamental: el nearshoring no se gana por inercia ni por discurso, sino por diseño institucional. Para Sonora, la verdadera oportunidad no está solo en atraer proyectos, sino en construir un entorno regulatorio que permita capturar sus beneficios de manera sostenida. La mejora regulatoria, entendida como una política pública transversal, se posiciona, así como una de las palancas más poderosas para convertir la relocalización productiva en desarrollo económico real, incluyente y duradero.
El autor es especialista en Mejora Regulatoria. Fundador de la Lupa Regulatoria. Integrante de la Red Hermosillo ¿Cómo Vamos?


