WASHINGTON- El gobierno del presidente Donald Trump gastó al menos 40 millones de dólares para deportar a aproximadamente 300 migrantes a países distintos de su lugar de origen, como parte de una estrategia para acelerar las expulsiones de extranjeros en Estados Unidos, según un informe elaborado por el personal demócrata del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
La práctica, conocida como “deportaciones a terceros países”, ha sido ampliada durante el último año como mecanismo para cumplir con la promesa de Trump de reforzar el control migratorio y reducir rápidamente la presencia de migrantes en territorio estadounidense.
Críticas por costo y falta de supervisión
El informe, encabezado por la senadora demócrata Jeanne Shaheen, cuestiona la política y la califica como “costosa, derrochadora y mal supervisada”. Además, exige un “escrutinio serio” sobre una estrategia que, según los legisladores, opera en gran medida sin transparencia pública.
De acuerdo con el documento, Estados Unidos realizó pagos únicos de entre 4.7 y 7.5 millones de dólares a cinco países: Guinea Ecuatorial, Ruanda, El Salvador, Esuatini y Palaos, para recibir a migrantes deportados desde territorio estadounidense.
El caso más significativo es el de El Salvador, que recibió alrededor de 250 ciudadanos venezolanos en marzo del año pasado. En contraste, Guinea Ecuatorial recibió 29 personas, mientras que Palaos no ha recibido deportados hasta el momento, según el reporte.
Defensa de la administración Trump
El Departamento de Estado, responsable de negociar estos acuerdos internacionales, ha defendido la práctica como parte central de la campaña contra la inmigración irregular.
“Hemos arrestado a personas que pertenecen a pandillas y las hemos deportado. No queremos pandilleros en nuestro país”, declaró el secretario de Estado, Marco Rubio, durante una audiencia en el Senado el mes pasado.
La administración sostiene que estos acuerdos permiten remover rápidamente a personas que no pueden ser enviadas de inmediato a sus países de origen, ya sea por falta de cooperación diplomática o por otras restricciones legales.
¿Qué son las deportaciones a terceros países y cómo funcionan?
Las deportaciones a terceros países son una práctica mediante la cual Estados Unidos expulsa a un migrante no a su país de origen, sino a una nación distinta que acepta recibirlo mediante un acuerdo bilateral o diplomático.
¿Por qué se aplican?
Este mecanismo suele utilizarse cuando:
- El país de origen no acepta la repatriación de sus ciudadanos.
- No existen relaciones diplomáticas fluidas.
- Hay retrasos administrativos o restricciones legales.
- La persona enfrenta impedimentos logísticos para su retorno inmediato.
En estos casos, Washington negocia con un tercer país para que reciba temporal o permanentemente al migrante deportado.
¿Cómo operan los acuerdos?
- Negociación diplomática: El Departamento de Estado acuerda con el país receptor condiciones de recepción.
- Incentivos financieros o cooperación: En algunos casos, Estados Unidos otorga apoyo económico, asistencia o acuerdos de cooperación.
- Traslado y custodia: El migrante es trasladado bajo custodia a la nación que aceptó recibirlo.
- Estatus migratorio incierto: Una vez en el tercer país, la situación legal del deportado depende de las leyes locales y del acuerdo firmado.


