Por Luis Enrique Ortiz
Hermosillo, Sonora.- Solidaridad, ciencia, voluntad y altruismo se unieron a través de la Fundación ITSON, para contribuir a la seguridad alimentaria de los estudiantes de la máxima casa de estudios del sur de Sonora, mediante un programa destinado a las y los jóvenes de más escasos recursos, la mayoría habitantes del Valle del Yaqui y más allá.
“Comes o pagas el pasaje, comes o pagas la renta”, es un dilema cotidiano del estudiante que proviene de familias de escasos recursos.
Estudios revelaron que es una causa de deserción en la institución y se pretende eliminar la baja escolar con acciones y programas asistenciales.
En este sentido, se trabaja en el plan piloto de un comedor solidario para brindar alimentación sana, nutritiva y suficiente para la población estudiantil más vulnerable del Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON).

El esquema estará fuertemente apoyado por la producción propia de hortalizas agroecológicas y libres de pesticidas en un huerto que estará ubicado en la Laguna del Náinari, al norponiente de Ciudad Obregón, municipio de Cajeme.
Existe un número elevado de estudiantes del Instituto Tecnológico de Sonora que debe optar por comer o pagar transporte para asistir a la escuela y en ocasiones no tienen opción, afirmó la responsable del proyecto, la directora ejecutiva de la Fundación ITSON, Vianey del Río Guerra.
“La Fundación se ha planteado una serie de acciones asistenciales junto con el ITSON que complementarán las becas académicas que brinda, como son el inicio de un comedor universitario solidario para estudiantes, del cual hasta un 30% de sus alimentos podrían llegar a ser producidos de manera agroecológica dentro de la misma institución”, añadió.
Explicó que se ofrecerá desayuno y comida a precios muy accesibles, por lo menos para 200 estudiantes, en una primera etapa, que incluirá becas alimenticias completas durante el ciclo escolar.
Además de la Fundación y el propio ITSON -donante principal-, se cuenta con el respaldo de al menos media docena de empresas privadas proveedoras de cárnicos e insumos que se comprometieron a otorgar precios preferenciales, como respaldo a la iniciativa.
Asimismo, el área de Acuacultura del instituto proveerá pescado fresco siempre que se requiera, agregó la responsable del programa.
Vianey del Río afirmó que la producción para autoconsumo de hortalizas sanas será uno de los ejes principales del comedor solidario, que podría extenderse a más de uno, volviendo más asequibles los buenos alimentos a toda la comunidad universitaria.
Para la instalación del huerto se cuenta con el apoyo y participación muy destacada de la Fundación Ambiental Valle del Yaqui.

En el diseño de la etapa inicial se cuenta con riego por goteo, pero en este aspecto la meta es la automatización del mismo, para mejor su eficiencia. En este caso, se sumará la participación de expertos del propio ITSON.
No sólo se trata de ahorrar y de contar con alimentos frescos que nutran, sino de demostrar que los huertos pueden ser garantes de seguridad alimentaria.
El huerto, las aportaciones del área acuícola y los precios preferenciales de las empresas solidarias permitirán reducir costos de preparación de alimentos en al menos 35%.

El plan piloto del primer comedor universitario solidario, que se ubicará en la unidad Náinari, permitirá evaluar y proponer una deseable transición hacia alimentos sanos, suficientes, de gran calidad y a precios bajos para todos los comedores y cafeterías del ITSON y sus más de 15 mil alumnos.
Por lo pronto y en poco tiempo se empezará a atender a los grupos más vulnerables, acotó la académica, que paralelamente estudia un doctorado en Biotecnología.
Los apoyos alimenticios tienen el fin de combatir la deserción escolar y serán parte de un esquema mayor con las conocidas como becas Alfa-Omega; los estudiantes que se hagan acreedores a una tendrán garantizada toda la carrera desde el inicio hasta la titulación, adelantó Del Río Guerra.
Para seleccionar a los primeros 200 estudiantes beneficiados con el apoyo nutricional de desayuno y comida, la Fundación lanzará los próximos días una convocatoria formal, por lo que llamó a participar a quienes más lo necesiten con toda honestidad.
Vianey del Río se dijo contenta porque ya iniciaron las primeras cosechas experimentales, por lo que el pasado miércoles 4 de febrero realizó una comida campestre con algunas de esas hortalizas con la idea principal de dar a conocer el proyecto en la comunidad estudiantil.

El huerto tiene un área de 400 metros cuadrados y producirá rábanos, cilantro, tomate chile, cebolla, entre otros productos. Su primera siembra fue entre fines de 2025 y a principios de este año.
Parte de la relevancia de este proyecto tiene que ver con el hecho de que el Valle del Yaqui, inicio de la ‘Revolución Verde’, se convirtió en una de las regiones con mayor incidencia de enfermedades cancerígenas del mundo, derivado del contacto y/o consumo de agrotóxicos como Tamarón, Glifosato, Malatión, DDT y otros, muchos que al final fueron prohibidos, pero que se siguen usando.


