WASHINGTON- La muerte de Renee Nicole Good a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se ha convertido en un nuevo punto de quiebre en el debate nacional sobre el uso de la fuerza por parte de agencias migratorias en Estados Unidos. Este martes, los hermanos de Good ofrecieron un testimonio conmovedor en un foro público en Washington, donde denunciaron lo que califican como tácticas violentas y desproporcionadas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
El foro, organizado por el senador Richard Blumenthal y el representante Robert Garcia, reunió a familiares de víctimas y sobrevivientes de operativos migratorios que marcaron sus vidas de forma permanente. Luke Ganger, hermano de Good, relató la angustia de su familia tras la muerte de Renee el pasado 7 de enero en Minneapolis, un caso que detonó protestas y una creciente presión política contra las políticas de control migratorio del gobierno federal.
“No se trata solo de un mal día, una semana difícil o incidentes aislados; estos encuentros con agentes federales están cambiando la comunidad y muchas vidas, incluida la nuestra, para siempre”.
Luke Ganger, hermano de Renee Nicole Good.
Durante el evento también testificaron otras personas que denunciaron encuentros violentos con agentes federales, entre ellas Marimar Martinez, quien recibió cinco disparos de un agente de la Patrulla Fronteriza en Chicago; Aliya Rahman, residente de Minneapolis que aseguró haber sido sacada a la fuerza de su vehículo; y Martin Daniel Rascon, ciudadano estadounidense cuyo automóvil fue baleado por agentes en San Bernardino, California. Los relatos expusieron un patrón de uso de la fuerza letal más allá de la frontera sur.
Las muertes de Renee Good y de Alex Pretti, abatido por agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) el 24 de enero, han intensificado los llamados a una reforma profunda del DHS y a la rendición de cuentas de sus agencias.
Legisladores demócratas exigieron cambios estructurales e incluso la renuncia de la secretaria del DHS, Kristi Noem, mientras la dependencia federal evitó pronunciarse sobre los señalamientos. Para las familias, advirtieron, no se trata de incidentes aislados, sino de una crisis que está redefiniendo la relación entre las comunidades y el gobierno federal.


