Por Candelaria González
Ciudad Obregón, Sonora.- A paso lento, algunos apoyándose en bastones y otros cargando el peso de una vida difícil, pero con una sonrisa que delata alivio y esperanza, hombres y mujeres de la tercera edad, personas en situación de calle, en extrema pobreza y migrantes, llegan cada tarde al Comedor de la Misericordia.
Saben que ahí, al menos por un momento, el hambre y la soledad quedarán atrás frente a un plato de comida caliente y una palabra amable.

El reloj marca casi las 4:00 de la tarde. En el callejón Bolivia, en la colonia Centro, las filas comienzan a formarse en silencio. Los rostros hablan por sí solos: piel curtida por el sol, manos ásperas, miradas cansadas por los años y por las carencias.
Algunos llegan con botellas de plástico que reciclan y otros con unas cuantas monedas, lo poco que tienen para poder entrar y saciar el hambre del cuerpo y, a veces, también del alma.
Al recibirlos está la hermana Briseida Mendoza, encargada del comedor e integrante de las Misioneras Contemplativas de Cristo Misericordioso. Los saluda uno a uno con una sonrisa sincera. Antes de servir los alimentos, los invita a rezar para bendecir la comida.
Luego, con paciencia y cariño, coloca jabón líquido en sus manos para que se las laven antes de sentarse a la mesa. Es un gesto sencillo, pero lleno de dignidad.
Así inicia la actividad diaria en el Comedor de la Misericordia, una obra que nació hace 29 años ante la urgente necesidad de atender a los más vulnerables. Hace una década, el proyecto se fortaleció con la instalación de un espacio fijo que hoy se ha convertido en refugio y esperanza para decenas de personas.
La hermana Briseida comparte que entre 60 y 90 personas acuden de martes a sábado en busca de alimento.
“Tenemos un equipo de señoras que nos apoyan económicamente y también recibimos donaciones de comida, incluso de restaurantes”, explicó.
Agregó que la confianza en la Divina Providencia y en su santo patrono, el Señor de la Misericordia, ha sido clave para que nunca falten los insumos necesarios para preparar los alimentos.

Apoyan con cirugías, medicamentos y aseo personal
Pero la ayuda no se queda solo en la comida. Las Misioneras Contemplativas de Cristo Misericordioso extienden su apoyo a la salud de quienes llegan con dolores, enfermedades y profundas heridas físicas y emocionales.
“Nosotras apoyamos en todo lo que se puede, especialmente en el área de la salud. Hemos canalizado a personas con dolores en las piernas u otras partes del cuerpo y las hemos ayudado con medicamentos”, señaló la hermana Briseida.

En ocasiones, cuando es posible, también les entregan kits de aseo personal e incluso reciben a personas que acuden de manera voluntaria a cortarles el cabello.
Relató que han logrado gestionar cirugías de ojos para personas como don Genaro, quien durante años no pudo ver y hoy, gracias a Dios, ha recuperado parte de su vista.
“Nos preocupa mucho cómo llega la gente aquí: algunos enfermos, otros muy mal económicamente, con trastornos psicológicos, problemas de drogas y alcohol”, expresó conmovida.
Promueven la fe en Dios
Además de alimentar el cuerpo, buscan fortalecer el espíritu. Para las religiosas es importante que quienes acuden al comedor se acerquen a Dios.
“Rezamos con ellos, incluso la coronilla del rosario, y les damos pláticas sobre la importancia de la Eucaristía, para que conozcan y vivan su fe”, explicó.

Agradecen poder alimentarse
Mientras saborea unos tacos de picadillo acompañados de agua fresca, don Jesús Guadalupe Gil no oculta su gratitud.
“Tengo varios años viniendo aquí y también apoyo como voluntario. Me siento muy bien, es una gran ayuda para todos nosotros tener un plato de comida”, compartió.
Don Roberto Rodríguez, quien vive en situación de calle, también agradece el apoyo recibido.
“Me siento bien, agradecido. Aquí nos atienden muy bien, comemos muy rico y le damos gracias a Dios”, dijo con una sonrisa.
Finalmente, la religiosa invitó a la comunidad a sumarse a esta labor solidaria en favor de los más necesitados. Quienes deseen apoyar pueden comunicarse al teléfono 644 110 6448 o al teléfono de casa 415 3166.

