Hermosillo, Sonora.- En el Día de la Virgen de Guadalupe, este 12 de diciembre, cada feligrés que acude al Cerro de la Virgen en Hermosillo tiene su historia, y cada uno rinde homenaje a su manera.
En el caso de Fernando Robles, año con año viene a cumplir su manda con su sotana marrón atado a la cintura y un cordón con tres nudos, representando la pobreza, pero a su vez trae una estatua del niño Jesús.
“Como unos 13 años. Es una manda que tengo con ella, que me siga manteniendo a la orden que estoy de Franciscano y estoy consagrado a ello”, expresó.
Robles comentó que no ha visto que disminuya el flujo de gente en el cerro, pues siempre ha sido muy visitado, y opinó que ha mejorado la condición en la que se encuentra.
En el caso de Blanca Julia Contreras, quien venía acompañada de su familia, relató que tenía aproximadamente 15 años sin visitar el Cerro de la Virgen, pero había algo en ella que la hacía querer regresar.
“Antes sí venía todo el tiempo; darle gracias por todas las bendiciones que nos da diariamente. Yo hace mucho que quería volver, como que algo me pedía venir a darle gracias aquí, a hacer el sacrificio, porque siempre está pesada la subida. Muy contenta de volver aquí, me concedió mi Dios estar otra vez aquí, porque no sabemos cuándo nos lleve”, expresó.
En el lugar se observó cómo le llevaron serenata a la Virgen María, mientras que algunas personas ofrecieron ramos o arreglos florales, algunos llevaban vestimenta representativa, especialmente niños, y las velas eran tantas que preferían dejarlas en las estatuillas y cuadros que se encontraban en el paso por las escaleras.


