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Posturas frente al cambio estructural de México y la 4T

Nicolás Pineda

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Columna Y sin embargo

La narrativa más poderosa y profunda de AMLO es la propuesta de la cuarta transformación (4T). En su informe del 1 de julio dijo: “Nada detendrá el cambio profundo del país”. Es algo muy sugerente que tiene que ver con el anhelo de justicia social para lo cual, sin embargo, los partidos políticos no tienen contrapropuestas.

¿Pero que es la 4T? Seguramente hay varias maneras de entenderla; pero todas tienen que ver con modificar la estructura social de México que da privilegios y oportunidades a algunos grupos y clases mientras margina y deja en la pobreza a la mayor parte de la población. Esto tiene que ver con la manera como se concentra y ejerce el poder, la justicia, la fuerza pública, las concesiones, el gasto y en general las decisiones y favores desde el gobierno.

Se pueden identificar cinco posturas frente al cambio estructural de México. ¿Cuál es su postura?

Uno: El rechazo

En políticas públicas se llama la postura del Status Quo. Esta postura dice que México está bien así y no hace falta cambiarla. La adoptan principalmente las clases y grupos privilegiados pero también muchos individuos pragmáticos que se adaptan y están acostumbrados a “ser lo que soy” y no ven razones imperiosas para cambiar.

Dos: La Utopía

Ese cambio es deseable, pero es idealista, no es posible; nunca se va a lograr. Aquí entran muchos que ven la injusticia de nuestro sistema, pero consideran que no se puede cambiar. Por lo mismo buscan adaptarse o le apuestan a la movilidad personal o grupal; tratan de que mejore su familia o algún grupo social particular. Aquí entra gran parte de la clase media que se ha forjado una mejora personal y familiar paulatinamente en base a la educación y “la cultura del esfuerzo”.

Tres: El cambio es gradual

Ese cambio es deseable y vamos a trabajar por él, pero por partes, con “paso que dure y no trote que canse”, es a largo plazo, de sexenios y generaciones. Aquí se trata de ir cambiando poco a poco, con cambios menores en leyes o sectores de modo que poco a poco va mejorando la justicia social. No se cree en el cambio revolucionario de la noche a la mañana; o se piensa que las revoluciones traen más daño que beneficio. Aquí entran los grupos que pugnan por el mejoramiento de grupos particulares como las mujeres, los LGBT, los ambientalistas, entre otros.

Cuatro: La 4T es falsa

El cambio estructural de México es deseable y posible, pero no es el que nos está proponiendo este gobierno. Las intenciones son buenas, pero no se van a realizar por ese camino. La pobreza no se va a acabar con dádivas y programas sociales ni la corrupción se va a desterrar con prédicas morales y buen ejemplo. La 4T no combate la pobreza sino que la promueve y aumenta. Los medios para alcanzar esos fines son otros, muy diferentes.

Cinco: La 4T es la esperanza

El cambio estructural de México se está dando con las acciones de este gobierno. Los programas de bienestar están modificando la estructura social y la corrupción se está reduciendo o eliminando bajo la guía de AMLO. Cambios legales como la introducción de los programas sociales en la Constitución y la declaración de la corrupción como delito grave son avances significativos en este sentido. AMLO está socavando las bases del antiguo régimen político y de la estructura social de modo que va a dejar un país cambiado en el 2024.

Estas posturas no son mutuamente excluyentes de modo que cada quien puede caber en más de una. La postura que adoptas irremediablemente tiene que ver con donde estás ubicado y cómo te va en la feria.

Para combatir esta narrativa tan poderosa, la oposición requiere un remedio homeopático, es decir otra narrativa igual de poderosa que no la tienen ni el PRI ni el PAN ni los partidos menores. Un calvo saca a otro clavo y para combatir a AMLO se requiere otro AMLO.

Acerca del autor

Investigador en Políticas Públicas.

Correo Electrónico

nicolas.pineda.p@gmail.com

Twitter

@npinedap

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

1 Comentario

  • Juan Alessio dice:

    La oposición es eso precisamente oposición porque está para oponerse, con razón o sin ella. Pero uno esperaría una oposición inteligente, congruente y responsable. No aquella que estamos presenciando en estos momentos. A veces delirante, siempre protagónica y dispuesta a dejarse contaminar por los intereses de grupos regionales en los que se asocian el poder político y económico más conservadores, mientras los indicadores básicos de crecimiento y desarrollo muestran su poca sensibilidad, el poco interés y su pobre capacidad para gestionar una mejoría en los niveles de vida de su población, mayoritariamente pobre. De ahí su descrédito.

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