Ciudad de México.- Lenia Batres Guadarrama parecía tener una ruta directa para convertirse en presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2027, pero una contradicción entre las reglas vigentes podría cambiar por completo el escenario y obligar a los ministros a negociar quién ocupará el cargo.
El artículo 94 constitucional establece un mecanismo de rotación para la presidencia de la Corte, de acuerdo con la votación obtenida por los ministros en la elección judicial. Bajo ese criterio, Batres, como la segunda candidata más votada, asumiría la presidencia después de Hugo Aguilar Ortiz.
Sin embargo, otra disposición que continúa vigente establece que corresponde al Pleno elegir a su presidente, lo que abre una contradicción jurídica sobre el mecanismo que deberá aplicarse.
El propio coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, reconoció la existencia del problema y consideró que, si el Congreso no corrige la legislación, la salida tendría que surgir de un acuerdo entre los integrantes de la Corte.
“Va a salir alguien por consenso”, anticipó.
El consenso podría convertirse en el principal obstáculo
Ese escenario no necesariamente favorece a Lenia Batres.
La ministra mantiene diferencias abiertas con algunos de sus compañeros y recientemente acusó a integrantes del Pleno de tener una “animadversión insana” en su contra, luego de que cuestionaran uno de sus proyectos.
Yasmín Esquivel fue una de las ministras que rechazó públicamente esa acusación, evidenciando las tensiones internas que podrían pesar si la presidencia termina dependiendo de una votación o de un acuerdo político dentro del máximo tribunal.
Además, la presidenta Claudia Sheinbaum no ha respaldado públicamente la idea de que Batres deba asumir automáticamente la presidencia en 2027 y ha dejado la definición en manos de la propia Suprema Corte.
Desde junio también comenzaron a circular versiones sobre un bloque mayoritario que buscaría impulsar a Yasmín Esquivel para encabezar el tribunal.
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Así, lo que parecía una sucesión definida por el número de votos podría terminar resolviéndose mediante una negociación entre ministros. Y para Lenia Batres, el problema es evidente: si necesita consenso, tendrá que conseguir el respaldo de los mismos integrantes de la Corte con quienes mantiene sus mayores confrontaciones.




