La Basílica de la Sagrada Familia vivió una jornada histórica este 10 de junio de 2026, cuando el papa León XIV bendijo la Torre de Jesucristo, una estructura de 172.5 metros de altura que convierte al emblemático templo de Barcelona en la iglesia más alta del mundo.
La ceremonia coincidió con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, arquitecto de la obra modernista más famosa de España, y reunió a miles de fieles, autoridades y visitantes en un evento que culminó con un espectáculo de luces, música y drones que dibujaron la figura de Gaudí en el cielo de la capital catalana.
El pontífice encabezó una solemne misa de hora y media en el interior de la basílica, acompañado por un coro integrado por 500 adultos y 100 niños, quienes interpretaron cantos gregorianos, piezas litúrgicas y melodías tradicionales catalanas.
Durante su homilía, León XIV llamó a la paz y aseguró que quienes profesan la fe cristiana no pueden “promover la guerra”, mensaje que fue interpretado por algunos sectores como una crítica indirecta a las políticas del presidente estadounidense Donald Trump.
Al concluir la celebración religiosa, realizada en español, catalán y latín, el líder de la Iglesia católica bendijo la monumental cruz que corona la nueva torre, provocando una ovación entre los asistentes.
“Esta cruz brilla de día, reflejando la luz del sol, y brilla de noche, iluminando la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo”, expresó el Papa al destacar el simbolismo de la estructura.
La visita de León XIV marca la tercera ocasión en que un pontífice acude a la obra maestra de Gaudí, después de las visitas de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Además, ocurre exactamente cien años después de la muerte del arquitecto, conocido como “el arquitecto de Dios”, cuyo proceso de canonización continúa avanzando en el Vaticano.

Unas nueve mil personas participaron directamente en la misa, mientras que decenas de miles siguieron la ceremonia desde pantallas gigantes instaladas en los alrededores de la basílica.
“Me parece algo memorable, para recordar. Quería estar en el acto. He dudado, por la masificación y por todo, pero estoy contenta”, comentó Isabel Magallón, una de las asistentes al evento.
Por su parte, María José Sedano, una abogada que llegó horas antes para asegurar un lugar, destacó la trascendencia del momento.
“Toda nuestra vida ha estado la Sagrada Familia en construcción y el hecho de que ahora venga el Papa es como poner un punto final”, señaló.

Aunque la torre principal ya fue concluida, la Sagrada Familia continúa siendo una obra en proceso. La meta inicial era terminar el proyecto en 2026, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí, pero la pandemia obligó a modificar los planes. Actualmente se estima que la construcción podría concluir dentro de la próxima década, siempre que no surjan nuevos obstáculos financieros o urbanísticos.
Antes de llegar a la basílica, León XIV visitó la prisión de Brians y la abadía de Montserrat. Más tarde sostuvo encuentros con organizaciones sociales en Barcelona, donde aprovechó para enviar un mensaje inspirado en el futbol a un día del inicio del Mundial 2026.
“Al igual que en el futbol, en la vida se debe jugar en equipo”, afirmó.
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Tras su paso por Barcelona, el Papa continuará su gira pastoral en las Islas Canarias, donde reforzará su llamado a favor de la acogida y protección de las personas migrantes.


