Hermosillo, Sonora.- La ansiedad, la violencia, la frustración, el bullying y los problemas emocionales en niños y jóvenes son temas que preocupan cada vez más a las familias y a la sociedad.
Sin embargo, pocas veces se reflexiona sobre cómo la crianza, los límites, la permisividad y la forma en que crecieron los propios padres pueden influir directamente en todo esto.
Bajo esa idea, se desarrolló la conversación con la psicóloga Ana Teresa Sousa Araiza, líder de la Asociación Sonorense de Psicología Aplicada, quien participó en el programa conducido por Casandra López y Claudia Zavala, donde hablaron sobre salud mental, crianza y el impacto emocional que enfrentan actualmente las nuevas generaciones.
En el marco del Día del Psicólogo, Ana Teresa enfatizó que muchas veces los adultos creen que el problema está únicamente en los hijos, cuando en realidad quienes necesitan apoyo emocional son los propios padres.
“A veces los que necesitan ir a terapia son los papás, no los hijos”, comentó durante la charla, abordando cómo muchas conductas y patrones emocionales terminan repitiéndose de generación en generación.

Uno de los temas principales fue cómo ha cambiado la crianza con el paso del tiempo. Claudia Zavala compartió experiencias sobre haber sido criada “a la vieja escuela” y cómo actualmente muchos padres, tratando de no repetir la rigidez con la que ellos crecieron, terminan cayendo en el extremo opuesto: la permisividad.
La especialista explicó que ni la dureza extrema ni dejar hacer todo funcionan, y que la clave está en construir límites claros, presencia emocional y acuerdos sanos con los hijos.
“El idioma que hablan nuestros hijos ya no es el mismo que hablamos nosotros”, señaló Ana Teresa, refiriéndose al impacto de las redes sociales, la sobreestimulación y el exceso de información que consumen actualmente niños y adolescentes.
También se habló sobre la dificultad que tienen muchos jóvenes para tolerar la frustración.
“Lo más fácil durante un berrinche es hacerles caso”, se comentó durante el programa, pero hacerlo constantemente impide que aprendan a regular emociones y enfrentar la realidad fuera de casa.
Otro punto importante fue enseñar a los hijos a identificar lo que sienten. “Ponle nombre a tu emoción para poder regularla”, explicó la psicóloga, destacando herramientas como el mindfulness y la inteligencia emocional tanto para padres como para hijos.

Durante la conversación también se reflexionó sobre cómo muchas veces los adultos minimizan los problemas emocionales actuales con frases como “antes los regaños eran más fuertes y no pasaba nada”, cuando en realidad escuchar y validar emociones puede prevenir situaciones graves.
Además, hablaron de la sobreprotección y de cómo también puede afectar el desarrollo emocional de los hijos.
“A veces nos sorprende de lo que son capaces cuando dejamos de tratarlos siempre como niños”, señalaron.
La charla aterrizó en ejemplos cotidianos relacionados con videojuegos, acuerdos familiares, disciplina y responsabilidad económica.
Claudia Zavala compartió incluso cómo logró llegar a acuerdos con su hijo adolescente mediante una especie de “contrato terapéutico”, basado en comunicación y responsabilidades mutuas.
Finalmente, Ana Teresa recordó que acudir a terapia no es señal de debilidad, sino una herramienta necesaria para construir relaciones más sanas y evitar que heridas emocionales sigan repitiéndose dentro de las familias.
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Porque cuidar la salud mental no solo transforma a una persona: puede transformar generaciones completas.


