Hermosillo, Sonora.- Los problemas de movilidad vial en la capital sonorense no se explican únicamente por el exceso de velocidad o la implementación de sistemas de control como las fotomultas, sino por una combinación de factores estructurales, entre ellos el diseño urbano y la concentración de accidentes en puntos específicos, señaló la analista Karla Estrella.
En entrevista para Proyecto Puente con Luis Alberto Medina, la especialista sostuvo que el reciente debate sobre la operación de los arcos de fotomulta en Hermosillo abrió nuevamente la discusión sobre la manera en que se están tomando decisiones en materia de tránsito, luego de que el Ayuntamiento decidiera revertir parcialmente su aplicación y mantenerlas solo como amonestaciones.
Aunque consideró positiva la rectificación de la autoridad municipal, advirtió que el problema de fondo en la ciudad es la alta incidencia de accidentes viales, que coloca a Hermosillo en una posición crítica a nivel nacional.
Una ciudad con alta carga de accidentes
De acuerdo con datos citados por Estrella, Hermosillo registra alrededor de 13 mil accidentes automovilísticos al año, lo que la ubica como una de las ciudades con mayor siniestralidad en el país, solo por debajo de Monterrey.
Sin embargo, precisó que los incidentes no están distribuidos de manera uniforme, sino concentrados en ciertos cruceros conflictivos que han sido identificados por estudios especializados.
Entre los puntos más problemáticos mencionó el cruce de Bulevar Morelos y Eusebio Kino, considerado el de mayor incidencia de accidentes en la ciudad, con alrededor de 230 percances anuales, así como otros como Colosio y Quiroga, Reforma y Navarrete, y Rodrigo y Veracruz, donde también se reportan altos niveles de siniestros.
En contraste, señaló que los puntos donde fueron instalados los dispositivos de fotomulta (como accesos carreteros en García Morales, Clouthier y Solidaridad (Mazón) presentan una incidencia significativamente menor, lo que, dijo, cuestiona la lógica técnica de su colocación.
Debate sobre fotomultas y criterios técnicos
Estrella explicó que, si bien las fotomultas pueden contribuir a reducir accidentes en una primera etapa, su impacto tiende a disminuir con el tiempo y no sustituye una estrategia integral de seguridad vial.
Añadió que en otras ciudades donde estos sistemas han tenido éxito, como en casos internacionales, su efectividad depende de su correcta ubicación en zonas de alto riesgo y de una implementación amplia y sostenida, no limitada a pocos puntos.
Asimismo, advirtió sobre la necesidad de revisar aspectos de transparencia y operación, como la certificación de equipos, la trazabilidad de infracciones y la información sobre las empresas encargadas del sistema.
Llamado a una estrategia integral
La analista consideró que el reto para las autoridades municipales no es únicamente tecnológico o sancionador, sino de planeación urbana y análisis de datos, para ubicar correctamente los puntos de mayor riesgo y diseñar políticas públicas efectivas.
“Se requiere una estrategia que realmente incida en la reducción de accidentes y no solo en el impacto administrativo o recaudatorio”, apuntó.
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Finalmente, subrayó la importancia de que las decisiones en materia de movilidad se basen en evidencia técnica y en la participación de especialistas, a fin de evitar errores de diseño que terminen generando controversia social.


