La cuesta de enero es un fenómeno económico recurrente que se presenta al inicio del año y que impacta directamente en las finanzas de miles de hogares, especialmente después de los gastos realizados durante las celebraciones decembrinas. Este periodo se distingue por un desbalance en el presupuesto familiar, derivado del uso excesivo de tarjetas de crédito, la disminución del ingreso disponible y el aumento de precios en diversos productos y servicios.
De acuerdo con el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), enero suele iniciar con tarjetas al límite y recursos extraordinarios, como el aguinaldo, ya consumidos, lo que genera una presión inmediata sobre la economía personal. Intentar resolver esta situación de manera abrupta, bajo la idea de modificar todos los hábitos financieros de forma inmediata, suele provocar estrés elevado y decisiones poco favorables.
Especialistas coinciden en que el problema no radica únicamente en el gasto, sino en la ausencia de una planificación financiera adecuada, lo que dificulta una recuperación ordenada tras el cierre del año.
Planeación y educación financiera, la clave
Para sortear este periodo sin afectar el bienestar emocional, expertos señalan que la planeación realista y la educación financiera son elementos fundamentales. Más que establecer metas poco alcanzables, la recomendación es implementar acciones concretas y progresivas, tanto para trabajadores activos como para personas jubiladas, con el objetivo de recuperar el equilibrio financiero de manera sostenible.
Cuatro acciones para retomar el control del dinero
1. Diagnóstico financiero antes de fijar metas.
Antes de establecer objetivos de ahorro ambiciosos, es indispensable analizar los movimientos bancarios recientes y clasificar los gastos. Este ejercicio permite detectar pagos innecesarios o servicios que ya no se utilizan, conocidos como “gastos zombi”, que pueden representar una fuga mensual significativa de recursos.
2. Crear un fondo de emergencia accesible.
Lejos de metas inalcanzables, como ahorrar varios meses de gastos, los especialistas recomiendan comenzar con montos pequeños y alcanzables. Separar una cantidad modesta y automatizar aportaciones semanales facilita la creación de un primer respaldo financiero sin afectar el ingreso diario.
3. Renegociar servicios y contratos.
El inicio del año representa una oportunidad para revisar y renegociar pólizas, servicios y membresías. Muchas empresas ofrecen condiciones preferenciales para retener clientes, lo que puede traducirse en reducciones importantes en pagos recurrentes.
4. Utilizar el crédito con responsabilidad.
Cuando existen deudas acumuladas, consolidarlas en un crédito con menor tasa de interés puede aliviar la carga financiera. No obstante, esta estrategia solo resulta efectiva si se evita volver a utilizar las tarjetas para nuevos gastos y se rompe el ciclo de endeudamiento.
“El bienestar financiero no llega con un cambio radical en enero. Llega cuando dejas de castigarte por no ser perfecto con el dinero y empiezas a tomar decisiones pequeñas pero consistentes”, explicó Óscar Berumen, director general de Grupo Viraal.
A pesar de las complicaciones económicas propias de los primeros meses del año, enero no tiene por qué convertirse en sinónimo de angustia financiera. Con información clara, una estrategia bien definida y acompañamiento adecuado, el inicio de un nuevo ciclo puede transformarse en una oportunidad para ordenar las finanzas personales y construir estabilidad a largo plazo.
Reemplazar la impulsividad por decisiones guiadas y conscientes permite fortalecer la economía familiar, convirtiendo la cuesta de enero en el punto de partida hacia una salud financiera más sólida y duradera.


