Autoridades municipales y especialistas aseguraron que el paso a desnivel Solidaridad, en Hermosillo, no presenta riesgo de inundación, ya que fue diseñado con base en estudios técnicos, antecedentes de precipitaciones y un proyecto ejecutivo integral.
En el análisis del caso participaron el ingeniero Gerardo Togawa Espinoza, director de Infraestructura de la Dirección General de Desarrollo de Infraestructura del municipio, y la ingeniera Ana María Avilés, proyectista hidrológica de la empresa GEMEC, firma externa responsable del diseño pluvial de la obra.
La obra del paso a desnivel Solidaridad ha generado debate en redes sociales ante la posibilidad de inundaciones. Sin embargo, las autoridades señalaron que se trata de una discusión basada en especulaciones y reiteraron que el proyecto fue planeado con criterios técnicos y no como una ocurrencia.
Durante un recorrido realizado el pasado sábado, el alcalde Antonio Astiazarán destacó que la obra se desarrolló con planeación y estudios previos.
“Nosotros no hacemos ocurrencias, hacemos obras basadas en proyectos ejecutivos y esos proyectos ejecutivos están basados también en estudios, en antecedentes, en una evaluación en base a los antecedentes de las precipitaciones”, afirmó.
“Estoy en verdad tranquilo, contento porque esta obra se hizo precisamente con una planeación y basado pues en estos estudios. No se va a inundar el puente”.
El presidente municipal adelantó que la obra podría inaugurarse antes del 14 de febrero, fecha originalmente comprometida.
Por su parte, el ingeniero Gerardo Togawa explicó que la construcción inició el 2 de enero de 2025, con el compromiso de concluirla el 14 de febrero de 2026, aunque actualmente se trabaja para entregarla antes de lo previsto.
“Hemos trabajado arduamente en la obra, una obra muy desafiante, con muchos retos, pero gracias a una empresa muy responsable y comprometida hemos podido reducir los tiempos y la vamos a entregar antes de la fecha estipulada”, señaló.
Añadió que la obra se entregará completamente terminada, incluyendo banquetas, arborización, iluminación y pavimentos, con el objetivo de no regresar posteriormente a intervenir la zona.
“Queremos terminarla al 100% y con la calidad que los hermosillenses se merecen”.
Ante los cuestionamientos sobre posibles inundaciones, el funcionario fue enfático:
“No, no se va a inundar”.
Explicó que el Ayuntamiento se apoyó en especialistas externos para el diseño del sistema pluvial, entre ellos GEMEC, empresa encargada de los estudios de hidrología, hidráulica, drenaje pluvial, agua potable y proyectos sanitarios.
La ingeniera Ana María Avilés detalló que el proyecto fue diseñado para impedir el ingreso de agua al túnel, mediante el diseño de rasantes de las vialidades circundantes y un sistema de captación pluvial que dirige el agua hacia el antiguo canal Yucatán, el cual permanece intacto.
Además, se contempló el manejo del agua que cae directamente sobre las rampas del túnel, con un área estimada de 5 mil metros cuadrados. Para ello, se realizó un análisis estadístico de lluvias máximas con base en 65 años de registros, calculando un escenario extremo con un periodo de retorno de 100 años, equivalente a 183 milímetros de precipitación, una lluvia que, según los registros, nunca ha ocurrido en Hermosillo.
Con base en este escenario, se diseñó un sistema de almacenamiento con una tubería de 195 metros de acero aluminizado, capaz de contener aproximadamente 920 metros cúbicos de agua. Más de la mitad de esta tubería es ranurada para permitir la infiltración controlada al subsuelo, mediante filtros de arena y grava, con respaldo de estudios de mecánica de suelos.
Parte del agua se infiltra y otra se almacena para su posterior uso en el riego de áreas verdes. Asimismo, se instaló un cárcamo de rebombeo y una toma para que pipas del Ayuntamiento puedan aprovechar el agua almacenada.
La especialista subrayó que el sistema funciona por gravedad, sin depender de bombeos eléctricos, lo que elimina el llamado “factor humano” como riesgo operativo.
“Aquí no hay factor humano, no hay cuestiones eléctricas, el agua va por gravedad”.
Incluso en un escenario extremo —considerado por los especialistas como catastrófico e improbable—, en el que fallaran todos los sistemas de filtración y captación, el nivel máximo de agua en la parte más profunda del túnel sería de 57 centímetros.
“Ese es el peor escenario posible, y no vemos cómo se pueda presentar”.
Finalmente, las autoridades reiteraron que el diseño hidráulico contempla múltiples “candados” de seguridad y que el paso a desnivel no corre riesgo de inundación, incluso ante lluvias atípicas o intensas.

