El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un decreto ejecutivo mediante el cual declaró una emergencia nacional para colocar bajo protección especial los ingresos petroleros y otros activos venezolanos depositados en Estados Unidos, con el fin de impedir que sean objeto de embargos o procesos judiciales.
De acuerdo con la Casa Blanca, la medida busca resguardar los recursos derivados del petróleo venezolano que se encuentran en cuentas del Departamento del Tesoro estadounidense y garantizar que estos no sean incautados, al considerar que su protección es clave para los objetivos de política exterior de Estados Unidos y para la estabilidad económica y política de Venezuela.
El decreto fue firmado el viernes, el mismo día en que Trump sostuvo una reunión en Washington con altos ejecutivos del sector energético, a quienes insistió en que inviertan en Venezuela. Sin embargo, la propuesta fue recibida con cautela. El director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, afirmó que actualmente “es imposible invertir” en el país sudamericano sin reformas profundas en los sistemas comercial y legal.
ExxonMobil y ConocoPhillips abandonaron Venezuela en 2007, tras negarse a aceptar la exigencia del entonces presidente Hugo Chávez de ceder el control mayoritario de sus operaciones al Estado. Desde entonces, ambas compañías mantienen reclamaciones por miles de millones de dólares que aseguran que el país les adeuda. En la actualidad, Chevron es la única empresa estadounidense con licencia para operar en territorio venezolano.
Con la orden ejecutiva, Trump señaló que permitir la incautación de los ingresos petroleros venezolanos podría afectar los esfuerzos de Estados Unidos para impulsar una eventual recuperación económica y política en el país caribeño. El mandatario ha asegurado que su gobierno tendrá control sobre las ventas de crudo venezolano y que seleccionará a las empresas estadounidenses que participarán en la reactivación de la industria, con inversiones que podrían alcanzar los 100 mil millones de dólares.
La decisión se produce una semana después del operativo estadounidense que derivó en la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico. Durante la operación murieron agentes de seguridad venezolanos y cubanos.
Sancionada por Washington desde 2019, Venezuela posee cerca de una quinta parte de las reservas de petróleo del mundo y fue durante años uno de los principales proveedores de crudo para Estados Unidos.


