Estamos en el mes en el cual se conmemora el día Internacional de la Mujer.
El 8 de Marzo fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas, como un día para recordar a todas esas mujeres y hombres que emprendieron fuertes batallas y se enfrentaron a estereotipos creados por una sociedad desde una sola mirada en esos tiempos.
Así que hubo que luchar por el reconocimiento y la visibilidad de la Mujer y empezar a manifestarse cada vez con mas fuerza, conforme se fue tomando conciencia, despertando sobre el tema y sobre todo, de la gran cantidad de violaciones que existían.
Sin duda podemos considerar hoy, que valió la pena el esfuerzo y las vidas que quedaron en el camino.
Mas si embargo no ha sido fácil tampoco hoy desde nuestra libertad reconocer y vivir con nuestra propia identidad, porque hemos tenido que descubrirla y construirla.
Fueron muchos años a la sombra de; porque generalmente se tomaban las decisiones, sin consultar a la mujer.
Con todo el poder que se tiene como ser humano, la mujer carecía de las herramientas que le permitieran desde su ser libre, expresarlas, potenciarlas y darse cuenta de ello; siendo invisible también para ella misma.
Porque no éramos responsables ni siquiera de nosotras mismas, de todo lo que pasaba en nuestras vidas, de asumir riesgos y menos de aceptar las consecuencias (aunque las viviéramos, porque si cargábamos con ellas)
Cuando surge a finales del S XIX en Inglaterra el Feminismo, creíamos en ese momento en la necesidad de la liberación de la mujer, de tomar y ser responsable de si misma y de su vida.
Pensando que nuestra liberación consistía en salir al mundo y echarnos encima los deberes masculinos, sin pensar en la necesidad de delegar parte de nuestra carga. Eso lo aprendimos con mucho esfuerzo. Y me atrevo a considerar que aún no terminamos de soltar y acomodar esos “quehaceres” que por mucho tiempo se nos encomendó.
Pero ¿somos responsables hoy de nuestro poder? o seguimos regalando una porción del mismo a la pareja, a los hijos, a las amigas, al jefe, etc. Esto nos convierte en víctimas, si, pero en víctimas de nosotras mismas.
Desde la mirada y en la posición de la mujer actual, en todo caso preguntémonos ¿Por qué y para quien hacemos lo que hacemos? ¿Lo hacemos por nosotras, por los demás o por ambos?
Si queremos estar realmente presente en nuestras decisiones y enfocar nuestra vida, es necesario conocer nuestro sentimiento motor, nuestras creencias, nuestro yo o sea nuestra imagen, como nos percibimos. Y como se mencionó en una de las colaboraciones anteriores: “Quien Soy Yo para mi”
Ya nos visibilizamos, pero desde nuestra condición humana ¿por donde andamos? ¿como andamos? ¿hacia donde vamos?
Porque, hay que conocernos desde nuestras dimensiones física-biológica, psicológica-identidad, mental-creencias y espiritual-nuestra parte Divina.
Cultivemos lo exterior, desde lo interior.
Hay que saber comunicarnos lo que queremos, valorarnos y darle importancia a lo que somos: porque ya somos.
Confiemos en nuestros recursos, porque también los tenemos. Y como dijo alguien por ahí: “Todos somos hijos de Dios, o no es ninguno”


