“Ante la actual pandemia, todas las enfermedades crónicas deben preocuparnos -y ocuparnos- activamente a la población adulta, pero particularmente, deben interesarnos las personas que padecen diabetes o hipertensión en el estado, no sólo por el agravamiento de las enfermedades cuando hay interacción con COVID-19, sino por el grueso poblacional que representan”, menciona la doctora Liliana Coutiño Escamilla.
Señala que hacer cambios en la dieta y en la forma de activarse físicamente, tal como se establece en múltiples guías y recomendaciones clínicas, así como reducir poblacionalmente el consumo de tabaco y alcohol, es una tarea prioritaria que deben quedarse, más allá del período de confinamiento por COVID-19.
La egresada de El Colegio de Sonora destaca que las enfermedades crónicas, como la hipertensión y la diabetes, son un ejemplo de cómo las personas cuidan poco de su salud, debido a la baja percepción de riesgo, misma que aunada al desconocimiento de los síntomas, hacen también que una gran cantidad de personas ignore que las padece.
“Se estima que, por cada persona diagnosticada, existe otra que posee la misma enfermedad, pero aún no lo sabe. Esto resulta de gran importancia para la salud pública, porque, el hecho de que la persona desconozca su diagnóstico, no significa que su salud no esté en riesgo y que, al adquirir una nueva morbilidad grave, como el COVID-19, su vida no corra peligro”, expone.
Según los resultados de la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2018, mientras que el promedio nacional de diabetes es de 10.3, en Sonora padecen diabetes el 11.2% de la población adulta mayor de 20 años y de la misma forma, cuando el promedio nacional es de 18.4, en el estado hay un 24.6% de la población adulta que padece hipertensión, es decir, una cuarta parte de los adultos.
Además de estas dos enfermedades crónicas, el 22.2% de adultos en Sonora poseen obesidad, lo cual se vincula a diversos hábitos alimentarios que comprometen severamente la salud frente a un potencial diagnóstico de COVID-19, entre ellos, el consumo de alcohol y de tabaco, este último se estima que ocurre en un 13.9% de la población adulta sonorense.
“Con estos padecimientos, es fácil estimar que, al menos 460 mil personas adultas en el estado, están en riesgo de complicaciones severas en caso de adquirir COVID-19, tan sólo por poseer un diagnóstico previo de diabetes y/o hipertensión, por lo que se requiere la implementación de medidas de seguridad y protección para ellas”, destaca.
La doctora en Ciencias en Epidemiología, por el Instituto Nacional de Salud Pública añade que las metas poblacionales urgentes son: aumentar el consumo de frutas y verduras, activarnos durante al menos 30 minutos diarios y reducir el consumo de sal, azúcar, carne, grasas saturadas y grasas trans, fabricadas a nivel industrial.


