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La NASA contempla que la nave Starliner de Boeing vuelva a transportar astronautas en 2028, después de completar un nuevo vuelo sin tripulación que servirá para verificar las modificaciones realizadas tras los problemas registrados durante su primera misión tripulada.
Antes de volver a llevar personas a bordo, la cápsula realizará una misión de carga a la Estación Espacial Internacional (EEI), prevista entre diciembre de 2026 y enero de 2027.
El objetivo será poner a prueba las reparaciones y obtener los datos que aún necesita la agencia para avanzar en su certificación para vuelos tripulados.
La Starliner llevó en junio de 2024 a los astronautas de la NASA Butch Wilmore y Suni Williams rumbo a la EEI, en lo que estaba previsto como una prueba de aproximadamente una semana.
Sin embargo, problemas en los propulsores y varias fugas de helio llevaron a la NASA a ordenar el regreso de la nave sin tripulación.
Wilmore y Williams permanecieron en la estación espacial durante meses adicionales y finalmente regresaron a la Tierra en marzo de 2025 a bordo de una Crew Dragon de SpaceX, después de una estancia de 286 días en el espacio.
“Hemos asumido la responsabilidad de la parte que le toca a la NASA en los problemas del programa, incluida nuestra gestión de la investigación tras el accidente”, afirmó en rueda de prensa el administrador de la agencia, Jared Isaacman.
Una investigación de la NASA clasificó en febrero de 2026 el vuelo de prueba de 2024 como un accidente de categoría A, la clasificación más grave utilizada por la agencia.
El análisis identificó problemas relacionados con el sistema de propulsión y señaló una combinación de fallas de hardware, deficiencias en la certificación, errores de gestión y problemas organizativos.
Entre las medidas adoptadas, Boeing modificó la protección térmica de los propulsores, pero todavía deberá rediseñar una pieza de las válvulas antes de que la Starliner pueda volver a transportar astronautas.
Reuters informó que la NASA contempla hasta cinco misiones tripuladas de la nave a la EEI una vez que complete su certificación.
“Por desgracia, todos los vuelos hasta la fecha han tenido anomalías graves e inesperadas en sistemas críticos”, reconoció Woody Hoburg, astronauta de la NASA que ya participa en el entrenamiento para la próxima misión y que estará al mando de la Starliner-2.
La decisión de mantener el programa responde también al interés de la NASA por disponer de dos sistemas estadounidenses de transporte tripulado para la EEI.
Actualmente, SpaceX opera las misiones tripuladas con Crew Dragon, mientras Boeing continúa trabajando para conseguir la certificación de Starliner.
Isaacman explicó que la NASA busca conservar esa capacidad de respaldo, especialmente ante los planes de SpaceX de evolucionar su programa hacia Starship y eventualmente retirar la cápsula Dragon.
A este proceso se suma otro desafío: el cohete Vulcan, desarrollado por United Launch Alliance, deberá ser certificado para vuelos tripulados, debido a que quedan seis cohetes Atlas V, actualmente utilizados por Starliner, y ya no se fabrican.
Las modificaciones de la nave y el proceso de certificación del Vulcan supondrán un costo adicional de 359 millones de dólares para la NASA, de acuerdo con Dana Weigel, responsable del programa de órbita baja de la agencia.
La NASA y Boeing habían previsto originalmente que Starliner realizara su siguiente vuelo sin tripulación como parte del proceso de certificación.
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Sin embargo, los problemas derivados del vuelo de prueba de 2024 obligaron a revisar el calendario y ampliar las pruebas antes de autorizar nuevamente el transporte de astronautas.
Con información de EFE



