
Hace unos días el INEGI publicó la actualización del Producto Interno Bruto (PIB) de las entidades federativas correspondiente a 2024. Se trata de uno de los indicadores más importantes para conocer el desempeño de la economía de un estado y, en el caso de Sonora, los resultados no son particularmente alentadores. Conviene revisar los datos desde distintos ángulos para entender mejor qué está ocurriendo y cuáles son las tendencias.
Sonora y México
Después de un ligero crecimiento de apenas 0.1% en 2019, Sonora sufrió en 2020 una caída de 6.6%, como consecuencia de la pandemia. A partir de entonces inició una recuperación moderada: creció 4.1% en 2021, 3.8% en 2022 y 4.7% en 2023. Sin embargo, esa recuperación se interrumpió en 2024, cuando el PIB estatal registró una disminución de menos 0.3%.
La trayectoria nacional fue distinta. México también enfrentó una fuerte contracción en 2020 (-8.4%), pero posteriormente mantuvo cuatro años consecutivos de crecimiento: 6.0% en 2021, 3.7% en 2022, 3.1% en 2023 y todavía 1.5% en 2024. Mientras el país continúa expandiendo su economía, Sonora ha perdido dinamismo.
Más allá de que la reducción de 2024 parezca pequeña, el dato resulta relevante porque rompe la tendencia de recuperación y coloca al estado en una trayectoria descendente justo cuando el promedio nacional ha mantenido un crecimiento moderado.
Sonora y los demás estados
La comparación con el resto de las entidades del país resulta todavía más ilustrativa. En 2024, veinticuatro entidades federativas registraron crecimiento económico positivo, mientras ocho presentaron una disminución de su actividad productiva.
Las economías estatales con mayor dinamismo fueron, en orden de mayor a menor contribución al crecimiento nacional: Ciudad de México, Nuevo León, Estado de México, Guanajuato y Veracruz, seguidas por Puebla, Oaxaca, Tamaulipas, Durango y Yucatán. En contraste, las mayores caídas ocurrieron en Quintana Roo, Campeche, y Tabasco. Parece que el Sureste, a pesar de las inversiones realizadas, se sigue rezagando y el sector más dinámico parece ser el Bajío y centro del País.
Sonora ocupó el lugar 25 entre las 32 entidades, con una variación de -1.0%, por debajo de Sinaloa (-0.7%) y por encima de Nayarit (-1.6%). Es decir, el estado forma parte del grupo de entidades cuya economía retrocedió durante 2024.
Este resultado llama la atención porque Sonora ha sido uno de los motores económicos del norte del país. Hoy, sin embargo, el ritmo de crecimiento de Sonora comienza a rezagarse respecto del promedio nacional.
Los sectores económicos de Sonora
Revisemos someramente cómo se compone el PIB sonorense. El sector agropecuario representa solo el 6.3% del valor agregado estatal. En cambio, el sector secundario (o industrial) concentra el 48.1% de la economía sonorense, mientras que el comercio y los servicios aportan el 45.6%.
Es, por tanto, una economía predominantemente industrial. Dentro del sector secundario destaca claramente la manufactura, que genera cerca del 64% de toda la actividad industrial. Le siguen la minería, con alrededor del 18%, y la construcción, con aproximadamente el 12%. La buena marcha de estas actividades determina en gran medida el comportamiento de toda la economía estatal.
Las cifras del INEGI sugieren que Sonora enfrenta un cambio de tendencia. Después de recuperarse de la crisis de 2020, el crecimiento ha ido perdiendo fuerza hasta llegar nuevamente a terreno negativo en 2024. Mientras la economía nacional todavía avanzó 1.5%, Sonora retrocedió. No se trata de una crisis, pero sí de una señal de alerta.
El desafío consiste ahora en identificar las causas de esta desaceleración y fortalecer las actividades que generan mayor valor agregado y empleo para tratar de revertir la tendencia negativa. Es materia de discusión y análisis tratar de explicar a qué se debe este descenso y retroceso en la economía de Sonora. ¿Hay menor inversión pública y privada? ¿Poca confianza en la región? ¿Inseguridad? ¿Qué pasa?




