Las autoridades sanitarias de Estados Unidos investigan un aumento de casos de ciclosporiasis, una infección intestinal causada por el parásito microscópico Cyclospora cayetanensis. Aunque los reportes disponibles presentan cifras distintas debido a las fechas de corte y al alcance de cada seguimiento, todos coinciden en que los contagios han incrementado en diversos estados y que aún se busca determinar el origen de varios grupos de infecciones.
De acuerdo con Radio Fórmula, con base en información de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), se habían confirmado 145 casos y 20 hospitalizaciones en 17 estados, sin que se registraran fallecimientos. Las personas afectadas tenían entre cinco y 86 años de edad y no habían viajado fuera del país, mientras las autoridades mantenían abiertas las investigaciones sobre posibles fuentes de contagio.

Otros reportes posteriores muestran un incremento mayor en algunas regiones. Milenio informó sobre 992 casos confirmados en Michigan, cerca de 40 hospitalizaciones y contagios relacionados bajo investigación en otros 28 estados. En tanto, The Epoch Times señaló que Michigan pasó de 170 casos el 30 de junio a 572 el 4 de julio, además de reportar infecciones en estados como Nueva York y Texas.
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La ciclosporiasis se contrae principalmente por consumir agua o alimentos contaminados con materia fecal que contiene el parásito. En brotes anteriores se ha relacionado con productos agrícolas frescos, entre ellos verduras de hoja verde, mezclas para ensalada, albahaca, cilantro, chícharos y frutos rojos. No obstante, las investigaciones actuales aún no identifican un alimento específico como responsable.
El síntoma más característico es la diarrea acuosa, frecuente y, en algunos casos, explosiva, lo que puede provocar deshidratación. También pueden presentarse cólicos, dolor abdominal, náuseas, pérdida del apetito y de peso, distensión abdominal, fatiga, debilidad, dolores musculares y fiebre leve. Los síntomas suelen aparecer entre dos y 14 días después de la infección y pueden prolongarse durante varias semanas si no se recibe tratamiento.

Las autoridades recomiendan buscar atención médica si la diarrea persiste o no mejora, ya que el diagnóstico puede requerir pruebas de laboratorio específicas. El tratamiento generalmente consiste en antibióticos prescritos por personal médico. Además, aconsejan lavarse las manos antes y después de manipular alimentos, lavar cuidadosamente frutas y verduras, retirar las partes dañadas y evitar consumir agua o productos potencialmente contaminados. Cocinar los vegetales cuando sea posible también ayuda a reducir el riesgo, aunque el lavado por sí solo no garantiza eliminar completamente el parásito.
Con información de López-Dóriga Digital.



