Funcionarios estadounidenses revelaron que el gobierno de Estados Unidos analiza presentar cargos contra el exmandatario cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas civiles ocurrido en 1996, un hecho que provocó una de las mayores tensiones diplomáticas entre Washington y La Habana en las últimas décadas.
De acuerdo con reportes difundidos por medios estadounidenses, la posible acusación formal estaría relacionada con el ataque contra aeronaves del grupo humanitario Hermanos al Rescate, incidente en el que murieron cuatro personas tras ser derribadas por aviones militares cubanos.

La acusación aún tendría que ser aprobada por un gran jurado federal, mientras el Departamento de Justicia de Estados Unidos evitó emitir comentarios sobre el caso.
El hecho que ahora vuelve al centro de la discusión ocurrió en febrero de 1996, cuando dos avionetas Cessna pertenecientes a Hermanos al Rescate fueron derribadas por un avión MiG-29 de la Fuerza Aérea cubana.
El grupo, integrado por exiliados cubanos en Miami, realizaba operaciones para localizar y auxiliar a personas que intentaban escapar de Cuba por mar.
Un informe de la Organización de los Estados Americanos concluyó posteriormente que las aeronaves fueron derribadas fuera del espacio aéreo cubano y señaló que Cuba habría violado el derecho internacional al abrir fuego sin advertencia previa.

En aquel momento, el entonces presidente estadounidense Bill Clinton condenó el ataque “en los términos más enérgicos posibles”.
Por su parte, el gobierno cubano sostuvo que la acción militar fue legítima al argumentar que las avionetas habían violado repetidamente el espacio aéreo nacional y representaban una amenaza para la seguridad del país.
Aunque Fidel Castro era el líder de Cuba durante el incidente, Raúl Castro ocupaba entonces la jefatura de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, por lo que ahora las autoridades estadounidenses buscan determinar posibles responsabilidades directas en la operación.
La posible acusación surge en medio de un nuevo endurecimiento de la política de Washington hacia La Habana. La administración del presidente Donald Trump ha incrementado la presión económica y diplomática sobre Cuba, incluyendo amenazas de imponer aranceles a países que exporten petróleo a la isla.

Además, funcionarios estadounidenses sostuvieron recientemente encuentros con representantes del entorno cercano a Raúl Castro, entre ellos su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “Raulito”, considerado una figura de enlace entre ambos países.
Según versiones difundidas por funcionarios estadounidenses, el director de la CIA, John Ratcliffe, transmitió un mensaje directo del presidente Trump en el que advirtió que Estados Unidos está dispuesto a discutir temas económicos y de seguridad solo si Cuba realiza “cambios fundamentales”.
En paralelo, fiscales federales en Miami han impulsado en los últimos meses nuevas investigaciones dirigidas contra líderes vinculados al Partido Comunista cubano, enfocadas en posibles delitos económicos, narcotráfico y otros crímenes federales.
Lee también: Gobierno cubano aceptaría escuchar oferta de ayuda humanitaria de EEUU: Ministro de Exteriores
El caso también ha sido retomado por figuras políticas de Florida. El senador republicano Rick Scott y otros legisladores han solicitado públicamente que el Departamento de Justicia procese a Raúl Castro, mientras que el gobernador Ron DeSantis reaccionó al reporte escribiendo en redes sociales: “¡Que se desate, ya era hora!”.
Con información de CBS


