Hermosillo, Sonora.- La disputa por el cierre de accesos en la colonia Raquet Club volvió a escalar en Hermosillo, luego de que vecinos a favor de privatizar el fraccionamiento denunciaron presuntas amenazas, actos de intimidación y daños relacionados con las protestas encabezadas por residentes que rechazan las nuevas restricciones de acceso.
La inconformidad se intensificó esta semana con una manifestación que afectó la circulación en el bulevar Navarrete y otras vialidades cercanas, en medio del conflicto entre ambos grupos de vecinos por la instalación de rejas y controles de entrada en la colonia.
Óscar Fabela, vocero de los residentes que se oponen al cierre, aseguró para Proyecto Puente con Luis Alberto Medina, que el fraccionamiento nació como una colonia abierta desde 1976 y señaló que las calles no fueron diseñadas para convertirse en privadas.
Explicó que, con el paso de los años, cuatro de los seis accesos originales fueron cerrados, lo que, afirmó, ha provocado que parte del tráfico vehicular se concentre en las vialidades restantes. Ahora, dijo, la instalación de nuevas rejas y controles de acceso ha complicado aún más la movilidad de quienes viven en la zona.
“Hay gente que viene con necesidad y no puede accesar”, expresó al señalar que algunos residentes enfrentan dificultades para entrar o salir de la colonia, especialmente durante la noche.
Por su parte, Miguel Ángel Corral, representante de vecinos que respaldan el cierre, sostuvo que el conflicto tiene décadas y recordó que el tema incluso llegó hasta la Suprema Corte de Justicia, instancia que, aseguró, avaló modificar las condiciones originales del fraccionamiento ante el crecimiento urbano y los problemas de inseguridad.
De acuerdo con Corral, el argumento principal para restringir accesos ha sido el incremento de robos, asaltos y otros delitos dentro de la colonia, además del aumento del flujo vehicular en la zona.
El vecino afirmó que alrededor de 80 propietarios apoyan el cierre del fraccionamiento y acusó a un grupo minoritario de mantener la confrontación pese a que, dijo, existen permisos y resoluciones previas que respaldan las obras.
Asimismo, denunció que en días recientes se registraron actos de intimidación contra algunos residentes favorables al proyecto, incluyendo daños e intentos de ingresar por la fuerza a domicilios particulares.
“Han destruido nuestras instalaciones, nos han agredido físicamente y verbalmente”, declaró.
Ante el aumento de la tensión, ambas partes coincidieron en que el Ayuntamiento de Hermosillo deberá intervenir para buscar una conciliación y evitar que el conflicto vecinal continúe escalando.
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Mientras tanto, el desacuerdo mantiene divididos a residentes de Raquet Club, en un debate que enfrenta la demanda de mayor seguridad contra el derecho al libre acceso y movilidad dentro de la colonia.


