Un crucero de expedición reportó un brote de hantavirus, lo que encendió las alertas sanitarias y movilizó a servicios de emergencia para atender a los afectados. El caso ha generado incertidumbre sobre el origen del contagio y mantiene la atención de autoridades internacionales.
El brote fue detectado el pasado 2 de mayo y, hasta el momento, se han identificado siete posibles casos, con un saldo de tres personas fallecidas. La Organización Mundial de la Salud ha expresado dudas sobre algunos diagnósticos, al señalar que uno de los pacientes ya no presenta síntomas. La embarcación partió de Ushuaia, Argentina, con destino a Cabo Verde, en África.
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En este contexto, el hantavirus es una enfermedad zoonótica que se transmite de animales a humanos y puede causar complicaciones graves. Su tasa de mortalidad oscila entre el 5 y el 15 por ciento, aunque puede ser mayor dependiendo de la variante.
Dentro de esta familia viral existen dos grupos principales según su origen geográfico: los del “Viejo Mundo” (Europa y Asia) y los del “Nuevo Mundo” (América). La infección se produce principalmente por contacto con excreciones de roedores infectados, como orina, heces o saliva; las mordeduras también pueden transmitir el virus, aunque son menos frecuentes.
Aunque el contagio entre personas es poco común, la enfermedad puede evolucionar a cuadros graves y con periodos de recuperación prolongados. La Organización Mundial de Sanidad Animal advierte que incluso los animales domésticos pueden representar un riesgo.
“Las ratas como mascotas pueden portar y transmitir el virus Seoul (del hantavirus) sin mostrar signos visibles, lo que dificulta su detección. En caso de brote o sospecha de infección en un hogar, se recomienda que los animales sean evaluados por un veterinario”, señaló la organización.

En humanos, los hantavirus del “Viejo Mundo” pueden causar fiebre hemorrágica con síndrome renal, con un periodo de incubación de entre dos y tres semanas. Por su parte, los del “Nuevo Mundo” pueden derivar en síndrome pulmonar por hantavirus, que en casos graves puede evolucionar a insuficiencia respiratoria.
Debido a la variedad de síntomas, ambas enfermedades pueden confundirse con neumonía, otras fiebres hemorrágicas o infecciones virales y bacterianas. También pueden presentar signos similares a los de una gripe común, de acuerdo con el Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
Para prevenir contagios, se recomienda evitar la presencia de roedores, asegurar el almacenamiento de alimentos y eliminar acumulaciones de basura. Asimismo, es fundamental limpiar adecuadamente las zonas contaminadas con excrementos, mantener buena ventilación y utilizar protección como guantes, gafas y cubrebocas.


