Ciudad de México.- Durante la última semana, al menos 60 planteles educativos de 14 estados del país registraron mensajes, alertas o amenazas presuntamente relacionadas con agresiones, lo que provocó suspensión de clases, evacuaciones preventivas y operativos de seguridad.
Los reportes se concentraron en Puebla, Guerrero, Estado de México, Nuevo León, Michoacán, Nayarit, Chiapas, Hidalgo, Oaxaca, Sonora, Ciudad de México, Veracruz, Baja California y Tamaulipas.
En la mayoría de los casos, los mensajes fueron localizados en sanitarios o paredes de las escuelas y posteriormente difundidos en redes sociales, lo que derivó en la intervención de autoridades educativas, estatales y corporaciones de seguridad.
Hasta el momento, no se han confirmado ataques ni riesgos reales en los casos documentados; sin embargo, en algunas entidades las autoridades han señalado que podría tratarse de un reto viral conocido como ‘Mañana tiroteo’, aunque no se reportan personas detenidas o sancionadas.
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Redes sociales, miedo y desinformación
El coordinador deTejiendo Redes Infancia, Juan Martín Pérez García, señaló que lo ocurrido en distintos estados no debe entenderse como hechos aislados, sino como un fenómeno social amplificado por la rapidez con la que circula la información en redes sociales y por el contexto de violencia que vive el país.
“Hay tres cosas que me parecen muy evidentes, lo primero es el pánico social, que es normal después de una situación como la que sucedió en Teotihuacán (…) donde los medios de comunicación y especialmente las redes sociales tienen un rol muy importante, ahí la interpretación de hechos se magnifica y da la apariencia que es un tema nacional; y la tercera es que no hay evidencia de que lo que circula corresponda a una convocatoria real, sino a un fenómeno de desinformación que puede ser amplificado incluso con intereses detrás”.
Afirmó que, de acuerdo con los monitoreos realizados por su organización en plataformas digitales, no se ha detectado una estructura organizada detrás de las amenazas.
“Específicamente sobre lo que algunos llaman un presunto trend en TikTok para amenazas no encontramos nada que indique una convocatoria real a ataques, hay publicaciones aisladas, pero no un patrón de coordinación”, apuntó.
El especialista recordó que fenómenos similares ya se han presentado anteriormente y consideró que también existe una visión “adultocéntrica”, donde se asume sin pruebas que las amenazas provienen de adolescentes o jóvenes.
Asimismo, advirtió sobre el papel que juegan tanto medios de comunicación como autoridades en la amplificación del problema.
“Con intención o por torpeza, algunas autoridades permiten proyectar e institucionalizar este pánico social con boletines o con operativos”.
Refirió que “una cosa es que aparezca un mensaje en un baño, y otra es que eso se convierta en un hecho nacional sin que exista confirmación de riesgos reales”, y alertó que este tipo de escenarios pueden abrir la puerta a medidas punitivas o de control social contra adolescentes.
“El riesgo es que este pánico social se utilice para justificar medidas regresivas o criminalización de jóvenes”.
También cuestionó la falta de claridad institucional en las investigaciones.
“La desinformación tiene objetivos, no siempre es accidental y puede distraer de otros temas o justificar políticas más duras”.
“La autoridad tiene herramientas tecnológicas para rastrear llamadas, redes sociales y origen de mensajes; lo que falta es transparencia en la información”, señaló.

Un patrón repetido en el sistema educativo
Entre el 20 y el 24 de abril se reportó una expansión simultánea de alertas en distintos estados.
En Puebla, las primeras alertas se registraron en el CENHCH y el CBTIS 16, donde se realizaron revisiones de seguridad y se emitieron comunicados oficiales. En el Estado de México, la Facultad de Lenguas de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex) suspendió actividades tras localizarse un mensaje en sanitarios.
En Nuevo León, varias secundarias del área metropolitana de Monterrey activaron protocolos con apoyo de corporaciones estatales y municipales, entre ellas la Secundaria No. 69 ‘Esther García Guadiana’, la Secundaria No. 19 en Monterrey, la Secundaria Luis Donaldo Colosio Murrieta en San Nicolás, así como planteles en Guadalupe, Juárez y García.
En Michoacán, se suspendieron clases en la Secundaria Técnica No. 138 de Tarímbaro, así como en la Secundaria Técnica 131 y ‘Ricardo Flores Magón’ de Lázaro Cárdenas.
En Sonora, el fenómeno alcanzó ocho planteles en distintos municipios en menos de 48 horas, lo que obligó a operativos coordinados entre autoridades estatales y federales. Entre las escuelas involucradas se encuentran el Colegio de Bachilleres de Empalme; la Secundaria Técnica No. 45 de Cajeme; la Secundaria ‘José María Girón’ de Caborca; la Secundaria General No. 1 de Nogales; así como la Secundaria Técnica No. 11, la Primaria ‘Miguel Hidalgo’, el COBACH Villa Bonita y el Colegio Vanguardia en Hermosillo.
En Oaxaca, cuatro planteles de nivel medio superior registraron pintas con advertencias de posibles ataques; mientras que en Hidalgo y Chiapas se activaron protocolos preventivos tras detectarse mensajes en sanitarios.
En Nayarit, la Escuela Secundaria Técnica No. 23, en Tepic, fue intervenida con vigilancia tecnológica y presencia de corporaciones de seguridad.
En la Ciudad de México, en el CCH Oriente de la UNAM la advertencia circuló en redes sociales; mientras que en la Secundaria No. 91, en Magdalena Contreras, se implementaron acuerdos de seguridad.
Padres de familia y autoridades acordaron presencia policial en horarios de entrada y salida, revisión de cámaras, botones de pánico y monitoreo de perfiles en redes sociales.
En Veracruz se reportaron mensajes amenazantes en varias escuelas de Xalapa, Coatepec y Veracruz Puerto.
En Baja California, los avisos ocurrieron en la Secundaria General No. 17; mientras que en Tamaulipas, la Vocería de Seguridad Pública informó que la Guardia Estatal atendió al menos 10 llamadas de alerta en un solo día.

Salud mental y contexto social
El psicólogo Boris González Ceja, de la Asociación Mexicana de Psicología y Desarrollo Comunitario, indicó que el fenómeno no puede analizarse únicamente desde la conducta individual, sino desde el entorno social de los adolescentes.
“La salud mental no es un tema individual, tiene que ver con el contexto en el que viven los adolescentes”.
Subrayó que factores como la violencia, dinámicas familiares y condiciones escolares influyen en la manera en que se procesan situaciones de riesgo o información viral.
“Hay escuelas con orden y estructura, pero otras enfrentan problemas serios de organización y acompañamiento”, dijo.
Añadió que la falta de políticas públicas sólidas en salud mental limita la prevención.
“En México no existe una ley nacional de salud mental que articule una respuesta integral”, señaló.
Destacó la importancia del acompañamiento familiar y escolar, así como del acceso a orientación psicológica y educación emocional.
“El reto es no dejar a los jóvenes sin acompañamiento en contextos donde la información circula de forma acelerada y muchas veces sin verificación”, apuntó.
Las autoridades informaron que las investigaciones continúan en distintas entidades para determinar el origen de los mensajes, mientras los planteles permanecen bajo medidas preventivas. Especialistas recomiendan verificar la información, garantizar derechos y mantener claridad gubernamental.


