Irán anunció la reapertura total del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el comercio energético, en medio de un escenario de desescalada tras el alto al fuego entre Israel y Líbano promovido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La medida busca estabilizar el tránsito de buques comerciales y reducir la presión sobre los precios internacionales del petróleo, que habían aumentado durante el conflicto.
El canciller iraní, Abbas Araghchi, informó que el paso marítimo permanecerá “completamente abierto” para embarcaciones comerciales mientras se mantenga el periodo de alto el fuego. Las autoridades iraníes indicaron que los buques podrán circular por rutas previamente coordinadas, en un intento por dar certidumbre a la navegación internacional tras semanas de tensión militar en la región.
En paralelo, un petrolero con bandera de Hong Kong logró cruzar la zona estratégica, a pesar de los anuncios previos de restricciones por parte de Estados Unidos.
Se trata del buque ‘AVA 6’, que partió de Emiratos Árabes Unidos y logró avanzar hasta el golfo de Omán, según reportes de seguimiento marítimo. En un lapso de 24 horas, al menos tres embarcaciones atravesaron el estrecho, aunque solo una estaba vinculada a China.
Pese a estos movimientos, el Comando Central de Estados Unidos negó que exista un bloqueo total en el Estrecho de Ormuz. Aclaró que las operaciones militares están enfocadas únicamente en embarcaciones relacionadas con Irán, principalmente aquellas con origen o destino en sus puertos.
En los últimos días, al menos 14 barcos han sido desviados bajo estas medidas.
El despliegue estadounidense incluye más de 10 mil militares, una docena de buques y cerca de 100 aeronaves, con el objetivo de hacer cumplir las disposiciones anunciadas por Washington.
Incluso, el portaviones USS Abraham Lincoln (CVN-72) se mantiene en operaciones en el mar Arábigo como parte de la estrategia.
Aunque existe un acuerdo de alto al fuego entre Estados Unidos e Irán condicionado a la reapertura del Estrecho de Ormuz, el flujo marítimo aún no regresa a los niveles previos al conflicto, que ya supera seis semanas.
La mayoría de los buques que han logrado cruzar provienen de puertos no iraníes, mientras que las restricciones continúan aplicándose a embarcaciones con vínculos directos con la república islámica.


