Islamabad.- Irán y Estados Unidos sostuvieron su primera negociación directa desde la Revolución Islámica de 1979, al reunirse en la capital de Pakistán en un encuentro que marcó el fin de décadas de distanciamiento diplomático.
Tras seis semanas de conflicto sin avances, ambas delegaciones dejaron atrás el esquema de intermediarios y se sentaron frente a frente en una mesa trilateral bajo mediación paquistaní, cerrando la jornada con un “optimismo” inesperado, pese a que el proceso inició en medio de tensiones.
Primer encuentro cara a cara en décadas
Luego de varias semanas de contactos indirectos y consultas por separado en el hotel Serena, las delegaciones encabezadas por el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, sostuvieron un encuentro directo.
La reunión, descrita por la Casa Blanca como un formato “trilateral cara a cara”, inició a las 16:55 horas y se extendió hasta la noche con una cena de trabajo. Fuentes diplomáticas iraníes confirmaron a EFE que ambas partes se mostraron “optimistas” tras intercambiar las primeras actas de acuerdo.

Un acuerdo aún incierto
A pesar del carácter histórico del diálogo, la posibilidad de un acuerdo definitivo sigue condicionada por exigencias de ambas partes.
Irán retrasó su participación hasta el último momento, al insistir en “precondiciones”, entre ellas la inclusión del Líbano en el alto el fuego y la liberación de activos financieros.
Por su parte, la delegación estadounidense —integrada también por Steve Witkoff y Jared Kushner— acudió con “líneas rojas claras”, centradas en garantizar la seguridad en el Estrecho de Ormuz y asegurar que Teherán no retome su programa de armamento nuclear.
Tensión por versiones encontradas
Durante la jornada, el diálogo enfrentó un momento crítico tras difundirse una supuesta concesión de Washington para desbloquear fondos iraníes.
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La información fue presentada por medios oficiales iraníes como un avance, pero la Casa Blanca la desmintió de forma tajante, lo que generó fricciones y frenó momentáneamente las conversaciones hasta concretar la reunión directa.
Islamabad, bajo fuerte seguridad
La capital paquistaní fue blindada por el Ejército para garantizar el desarrollo del encuentro. El Gobierno implementó medidas especiales en la denominada Zona Roja, además de facilitar la logística y el ingreso de delegaciones y periodistas internacionales.
Pakistán busca ahora extender las conversaciones al domingo, con el objetivo de alcanzar un acuerdo antes de que concluya la tregua de 14 días.
Impulso diplomático para Pakistán
El Gobierno paquistaní consolidó su papel como mediador, con la participación del primer ministro Shehbaz Sharif, el canciller Ishaq Dar y el jefe del Ejército Asim Munir, quienes recibieron personalmente a las delegaciones.

Para el país, el éxito de la cumbre es clave: el 80% de su petróleo depende del tránsito por el Estrecho de Ormuz, por lo que una escalada en la región impactaría directamente en su estabilidad económica y seguridad nacional.
Expectativa por un alto el fuego
Al cierre de la jornada, un cauteloso optimismo predominó entre delegaciones y periodistas, donde ya se menciona la posibilidad de un alto el fuego permanente.
El ambiente en Islamabad refleja una expectación histórica, tras un encuentro que logró abrir una nueva etapa de negociación técnica en medio de un prolongado conflicto.
Irán rechaza versión de Estados Unidos
En paralelo, Irán negó las afirmaciones del Comando Central de Estados Unidos (Centcom) sobre el despliegue de destructores en el Estrecho de Ormuz para retirar minas colocadas durante la guerra.


