Hermosillo, Sonora.- La escuela autónoma Sewa Tomteme, ubicada en Vícam Switch, inició recientemente una cruzada biocultural para preservar la polilla o mariposa Cuatro Espejos (Rothschildia cincta), una especie amenazada por la actividad humana y el cambio climático.
El director de Sewa Tomteme, Mario Luna, encabezó los días 14 y 15 de marzo el arranque de este esfuerzo de regeneración ambiental, enfocado en la reproducción de la especie en condiciones controladas. El proyecto contempla también acciones para proteger la integridad del territorio donde habitan estos lepidópteros.
Esta iniciativa busca conservar el entorno natural y evitar el uso de materiales sintéticos en la elaboración de tenabaris. Para ello, cuenta con el acompañamiento de organizaciones yaquis que han logrado reproducir la especie en Arizona.

Los capullos secos de la mariposa Cuatro Espejos son utilizados para elaborar los tenabaris, uno de los elementos más representativos de la cultura de pueblos originarios de Sonora. Estos son empleados en las danzas del pascola y del venado por las comunidades yaquis y mayos.
Sin embargo, la escasez de capullos, sumada a la protección de la especie bajo la NOM-059-SEMARNAT, ha provocado que en diversas comunidades indígenas se recurra al uso de versiones elaboradas con plástico y otros materiales sintéticos.
Para confeccionar un par de tenabaris se requieren al menos 400 capullos, los cuales son cosidos a tiras de piel animal, generalmente de venado, y colocados en los tobillos de los danzantes. En su interior se introduce una semilla o pequeña piedra de hormiguero, lo que genera un sonido similar al de una víbora de cascabel al entrar en contacto con el suelo.
Estos instrumentos, conocidos como teneboym en lengua originaria —aunque popularmente se les llama tenabaris—, representan un elemento sagrado dentro de las tradiciones yoeme y yoreme, al simbolizar la conexión con la Tierra.
La destrucción y fragmentación del territorio, las sequías prolongadas y las malas prácticas de recolección —como la extracción de capullos antes de que la mariposa complete su metamorfosis— han reducido significativamente la población de esta especie, al grado de requerir protección federal.
Ante este panorama, su reproducción en condiciones controladas se presenta como una alternativa viable que no solo evita impactos ambientales, sino que también fortalece la conservación.
Además, podría impulsar la competitividad de los artesanos indígenas sin elevar costos ni afectar la calidad de estos elementos ceremoniales, al tiempo que desincentiva el uso de materiales plásticos.





