Las Fuerzas Armadas de Irán advirtieron que podrían cerrar por completo el estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el comercio mundial de petróleo, en caso de que Estados Unidos ataque su infraestructura energética.
El pronunciamiento fue realizado por Ebrahim Zolfagari, portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, quien aseguró que la medida sería inmediata si se concreta una ofensiva contra las centrales eléctricas iraníes.
“El estrecho de Ormuz será cerrado completamente y no se reabrirá hasta que nuestras centrales eléctricas destruidas sean reconstruidas”, afirmó Ebrahim Zolfagari, portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, que coordina a las Fuerzas Armadas iraníes.
El funcionario militar señaló que Teherán tiene preparadas acciones de represalia, que incluirían el cierre de la vía marítima, así como ataques a infraestructura energética y tecnológica en Israel y a empresas con intereses estadounidenses en la región.
“Todo está preparado para una gran yihad con el objetivo de destruir completamente todos los intereses económicos de Estados Unidos en la región”, sostuvo.
Respuesta a ultimátum de Washington
Las declaraciones se producen en respuesta a la advertencia del expresidente estadounidense Donald Trump, quien habría dado un plazo de 48 horas a Irán para garantizar la apertura total del estrecho, bajo amenaza de atacar instalaciones clave.
Desde Teherán, las autoridades insistieron en que no iniciaron el conflicto, aunque advirtieron que responderán “sin límites” si sus instalaciones son blanco de ataques.
En la misma línea, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, adelantó que su país podría extender las represalias a infraestructuras energéticas en toda la región.
Impacto en mercados y navegación
Pese a la escalada, el representante iraní ante la Organización Marítima Internacional aseguró que el tránsito en el estrecho continúa abierto, aunque bajo condiciones de seguridad impuestas por el país.
El estrecho de Ormuz es un punto estratégico por donde transita una parte significativa del suministro energético global, por lo que cualquier interrupción tiene efectos inmediatos en los mercados.
En este contexto, el precio del petróleo ha reaccionado al alza: el barril de Brent superó los 112 dólares, alcanzando su nivel más alto desde 2022, en medio de la creciente incertidumbre geopolítica.
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La situación coloca nuevamente a esta vía marítima en el centro de la tensión internacional, con posibles repercusiones tanto en la economía global como en la estabilidad energética.


