Hermosillo, Sonora.- En medio del paisaje desértico de Hermosillo, la Universidad Tecnológica de Hermosillo (UTH) apuesta por crear un nuevo microecosistema: un humedal artificial que reutilizará el agua generada por los sistemas de aire acondicionado del propio plantel.
El proyecto forma parte de la Red Nacional de Jardines Etnobiológicos (RENAJEP 2026), iniciativa federal impulsada por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, que busca fortalecer la conservación biocultural en 27 estados del país.

En Sonora, el jardín etnobiológico de la UTH se ubica en Bahía de Kino, destacando por ser el único a nivel nacional que integra ecosistemas de mar, montaña y desierto en un mismo espacio.
Carlos Adán Castillo, director de las carreras de Ingeniería en Energía y Desarrollo Sostenible e Ingeniería en Mantenimiento Industrial, explicó que el nuevo humedal en el plantel Hermosillo no solo es un proyecto ambiental, sino también educativo, social y tecnológico.
“A diferencia de cualquier otro humedal, no vamos a tomar agua de la red pública; todo el agua que se va a manejar es agua que estamos aprovechando aquí de los aires acondicionados que todo el verano están trabajando.
Es muchísima agua que podemos recuperar y que normalmente se desperdicia. Con esa agua vamos a formar pequeños cuerpos de agua, vamos a meter especies que filtren y enriquezcan esa agua, y eso va a generar otra biótica, va a traer aves y fauna que se encuentra alrededor”, detalló.
El objetivo principal es transformar lo que hoy es un desecho el agua por condensación en un recurso que permita crear un micrositio verde dentro del entorno urbano, ofreciendo refugio y puntos de hidratación para especies locales que, durante el verano, enfrentan condiciones extremas.

Además del impacto ecológico, el humedal funcionará como laboratorio vivo. Estudiantes de energías renovables trabajarán en sistemas de bombeo impulsados por paneles solares; alumnos de protección civil participarán en protocolos de seguridad; y jóvenes de gastronomía podrán incorporar especies comestibles en prácticas académicas.
El sistema incluirá automatización, filtración y monitoreo con cámaras para analizar la fauna que visite el espacio, por lo que Castillo Ortiz subrayó que el propósito va más allá del campus universitario.
“Ojalá que podamos lograr sembrar esa semillita para que después en otra institución pueda haber otro humedal. Tenemos mucho calor en verano, los aires no paran y toda esa agua la estamos tirando. Este proyecto puede replicarse en cualquier institución donde haya descargas de condensación y así conformar pequeños cuerpos de agua que generen flora y fauna en beneficio del medio ambiente”, expresó.
El proyecto cuenta con colaboración académica de la Universidad de Sonora (Unison), acompañamiento de la Procuraduría Ambiental del Estado de Sonora y apoyo de Sempra Infraestructura, además del financiamiento inicial proveniente del programa federal de jardines etnobiológicos.
A mediano plazo, la universidad prevé abrir el espacio a comunidades cercanas como Punta Chueca, Miguel Alemán, San Pedro y Mazatán, así como a escuelas rurales que podrán conocer tecnologías de reutilización hídrica y conservación ambiental.
En una ciudad marcada por las altas temperaturas y la escasez de agua, el humedal artificial busca convertirse en un ejemplo práctico de cómo la innovación académica puede integrarse con la sustentabilidad y la educación ambiental, transformando el desierto en un punto de encuentro para la biodiversidad.


