Este martes, durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que realizará una visita oficial a Brasil, luego de haber rechazado al menos cuatro invitaciones anteriores del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La decisión se concretó tras una llamada telefónica el lunes, en la que ambos mandatarios acordaron avanzar en la cooperación bilateral y definir una fecha concreta para el encuentro.
Sheinbaum reconoció con humor la persistencia de su homólogo:
“Van como cuatro veces que me invitan y hasta ahora le había dicho que no, pero ha sido tan insistente”.

Sin embargo, aclaró que el viaje no será un acto diplomático de cortesía, sino que buscará llegar con acuerdos concretos ya madurados:
“Sería bueno que fuera, pero ya para acordar algo más concreto de lo que hemos venido trabajando durante varios meses”.
Plazo límite: antes de junio
Leer también: No era necesario asistir, hay cooperación, dice Sheinbaum sobre ausencia de México en cumbre ‘antinarco’ de Trump
La presidenta señaló un factor logístico que limita la visita: Brasil inicia su jornada electoral en junio, por lo que descartó viajar después de esa fecha.
“Tendría que ser antes de junio, porque ya no puedo ir con la jornada electoral”, explicó.
Esto coincide con lo informado por la Presidencia de Brasil, que había estimado el encuentro entre junio y julio, aunque la agenda mexicana apunta a adelantar la cita.
Complementariedad económica, no libre comercio

Sheinbaum descartó la firma de un tratado de libre comercio, argumentando que podría afectar a ambas economías, y planteó en cambio acciones complementarias entre los dos países. Entre los sectores prioritarios mencionó el etanol, así como otras áreas donde México y Brasil podrían articular cadenas de valor sin competir directamente.
“No se trata de firmar tratados de libre comercio, porque a lo mejor nos hacen daño a ambos países, sino acciones complementarias para nuestras economías”, precisó.
Una relación construida desde la toma de posesión
La presidenta recordó que su vínculo con Lula se ha fortalecido desde que asumió el cargo en octubre de 2024. El mandatario brasileño asistió a su toma de posesión y, posteriormente, una delegación encabezada por el vicepresidente de Brasil visitó México, acompañada de empresarios para explorar colaboración económica.


