Hermosillo, Sonora.- A los 16 años, Graciela estuvo al borde de la muerte. Lo que parecía una cirugía más se convirtió en un momento que marcó su historia para siempre. Contra todo pronóstico, una deformidad que tenía terminó salvándole la vida. Ella lo cuenta con fe y convicción: la Virgencita estuvo con ella ese día.
Ese episodio no solo transformó su salud, transformó su carácter.
“Antes era bien enfadosa”, confiesa entre risas. Después de esa experiencia entendió que la vida es frágil, que no sabemos cuándo termina y que cada día es una oportunidad para disfrutar mientras estamos aquí.

Graciela comenzó a crear contenido en medio del boom del beisbol. Veía el movimiento en redes y quería formar parte de esa energía. Su creatividad la llevó a hacerse viral con su disfraz de Fiona, algo que conectó con el público por su autenticidad y sentido del humor.
Sin embargo, detrás del carisma hay una historia mucho más profunda.
Graciela habla sin filtros sobre lo que significa vivir en un cuerpo de talla grande.
“Cuando eres una persona de mi talla, no importa lo que te pongas, hagas o digas, siempre te critican”. Compartió que incluso al subir contenido en fiestas o disfrutando, muchas veces recibe señalamientos, pero decidió hacerlo justamente para animar a otros.
“La gente con obesidad no queremos ser obesos”, aclaró.
Muchas veces hay procesos de salud, historias personales y luchas internas que nadie ve. “Si tienes tus kilos, tienes tus kilos… pero nadie sabe qué traes detrás”.
También habló de los complejos: cuando eres gordito, muchas cosas te acomplejan. Y esperar a “bajar de peso” para vivir puede significar que se te vaya la vida esperando.
“Mientras alguien no se ame en el proceso, no va a ser capaz”, afirmó con contundencia.
Su pasión por los animales
Otra de sus grandes pasiones son los animales. Aunque es alérgica a los gatos, eso no la detuvo. “Cuando algo te gusta, no es trabajo”, explicó al hablar de lo difícil que puede ser dedicarse al mundo animalista: es demandante, emocionalmente pesado y requiere mucho compromiso.
Pero para ella, es parte de su propósito.
Graciela asegura que nunca ha batallado para conectar porque es auténtica. Y ese es su mensaje principal: valora tu cuerpo hoy. Todo es percepción. “Si cierras los ojos, nadie te está viendo”.
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Después de haber estado tan cerca de la muerte, entendió algo fundamental: la vida no se pospone.


