Desde 2022, la drogadicción se mantiene como la tercera problemática que más preocupa a los hermosillenses, por encima de temas como la corrupción, el transporte urbano, el abasto de agua o la falta de hospitales.
De acuerdo con la más reciente encuesta de percepción ciudadana de Hermosillo, ¿Cómo Vamos?, el 10.7% de las personas mencionó la drogadicción como uno de los principales problemas de la ciudad. Aunque la cifra representa una disminución frente al 14% registrado en 2024, el indicador ha ido a la baja de manera gradual: en 2022 fue de 15.1% y en 2023 de 13%.
Ernesto Urbina, director de Hermosillo ¿Cómo Vamos?, advirtió que esta reducción no debe interpretarse como una caída en el consumo de sustancias, ya que la encuesta mide percepción y no incidencia real.
“El hecho de que disminuya el porcentaje en la encuesta no significa que haya una menor incidencia. Es una encuesta de percepción, no de consumo real, y está atravesada por estigmas y subreporte”, explicó Ernesto Urbina.
El director recordó que entre 2016 y 2017 el tema tomó fuerza en la discusión pública debido a una narrativa que vinculó el consumo de drogas —especialmente metanfetamina o cristal— con delitos patrimoniales y hechos violentos, lo que elevó la preocupación social en ese periodo.
“Después de ese contexto, el tema se fue normalizando y dejó de ocupar tanto espacio en la agenda pública, lo cual influye en que hoy menos personas lo mencionan como su principal preocupación”, añadió.
Urbina subrayó que, pese a la baja en la percepción, el consumo de drogas continúa siendo un reto social y de salud pública. Consideró indispensable reforzar la prevención en hogares, escuelas y comunidades, así como ampliar la capacidad de atención y rehabilitación.
“Los datos duros muestran que la demanda de rehabilitación sigue creciendo, sobre todo por consumo de cristal. La clave está en reforzar la prevención desde edades tempranas”, concluyó.
Por su parte, Omar Balderrama, fundador de la asociación Amor y Convicción, señaló que la drogadicción y la inseguridad están estrechamente relacionadas y no pueden analizarse por separado.
“El fenómeno de la drogadicción siempre aparece casi en los primeros lugares, incluso a veces por encima del problema de inseguridad, que son hermanos, van de la mano, no existe uno sin el otro”.
Al ser cuestionado sobre cuál es la droga que más impacta actualmente a los jóvenes, Balderrama sostuvo que el principal riesgo no radica en una sustancia específica, sino en un problema estructural que limita la prevención efectiva, especialmente en niñas, niños y adolescentes.
“La droga más peligrosa que tiene la ciudad de Hermosillo no es el cristal ni el fentanilo, es la ignorancia, y mientras no la combatamos, todos los esfuerzos para someter a la delincuencia serán un fracaso”.
El activista enfatizó que la solución debe centrarse en la prevención permanente desde las aulas, el fortalecimiento de la responsabilidad familiar y la acción coordinada de las autoridades para reducir la oferta de sustancias. Advirtió que en zonas con mayor marginación el consumo suele presentarse a edades más tempranas y con mayor frecuencia.


