WASHINGTON, D.C. – En un evento por el Mes de la Historia Negra en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump volvió a rechazar las acusaciones de racismo en su contra, esta vez apelando a una amistad conocida: la del exboxeador Mike Tyson.
Durante su discurso, Trump evitó mencionar una reciente publicación en redes sociales, que después fue eliminada, en la que aparecían el expresidente Barack Obama y la ex primera dama Michelle Obama representados como primates en una jungla. La imagen desató críticas inmediatas y reavivó los señalamientos en su contra. Sin embargo, ese tema no formó parte de su intervención oficial.
En lugar de ello, el mandatario restó importancia a las acusaciones y defendió su postura con un argumento personal. “Siempre que dicen: ‘Trump es racista’”, afirmó ante los asistentes, “Mike Tyson responde: ‘No es racista, es mi amigo’”.
La referencia no fue casual. Tyson, excampeón mundial de peso pesado y figura pública desde hace décadas, es afroamericano y ha mantenido una relación cercana con Trump desde antes de su incursión en la política. El presidente utilizó esa relación como ejemplo para desacreditar las críticas.
No fue el único nombre que mencionó. También habló de Herschel Walker, ex corredor de la NFL y aliado político. Al intentar precisar su cargo diplomático, Trump comentó entre dudas: “Es el embajador de mi administración en, no sé, ¿Bahamas? ¿Bermudas?”. Luego añadió: “Lo que sea”.
Walker es, en efecto, el embajador de Estados Unidos en las Bahamas.
El evento estaba destinado a reconocer la contribución histórica de la comunidad afroamericana en Estados Unidos.


