El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas confirmó la compra de una propiedad comercial en el condado de Orange, estado de Nueva York, con la finalidad de habilitar un nuevo espacio para la detención de inmigrantes bajo supervisión federal.
Un portavoz del organismo señaló a medios locales que el inmueble se integrará a la infraestructura utilizada para operaciones de detención. La instalación formará parte de la red federal destinada a este tipo de funciones.
La propiedad corresponde a un antiguo centro de distribución de la empresa Pep Boys, ubicado en el valle del Hudson, a 96 kilómetros de la ciudad de Nueva York. El almacén dejó de operar en 2024 y anteriormente se utilizaba para almacenamiento de repuestos y servicios automotrices.
De acuerdo con reportes de Bloomberg, el inmueble tendría capacidad aproximada para mil 500 personas y forma parte de un plan más amplio del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), dependencia bajo la cual opera ICE, que contempla la adquisición de más de 20 instalaciones similares en distintos estados, incluido Nueva York.
El pasado 30 de enero, la junta municipal de Chester votó de manera unánime una resolución en contra del proyecto, según informó The Oracle, medio estudiantil de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY). La oposición local quedó formalmente asentada mediante resolución oficial.
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A través de la red social X, el canal News12 Westchester indicó: “Funcionarios federales confirman que un antiguo almacén de Chester, Nueva York, fue adquirido para (construir) un centro de detención de ICE. Las autoridades federales afirman que se centrará en ‘inmigrantes indocumentados con antecedentes penales’, incluidos asesinos, violadores y pedófilos”.
El propietario de Pep Boys, Carl C. Icahn, se desempeñó como asesor especial de Donald Trump durante su primera presidencia en 2017.
El 10 de febrero, legisladores locales de ambos partidos enviaron una carta al Departamento de Seguridad Nacional para manifestar su desacuerdo y expresar inquietudes relacionadas con la seguridad tanto de inmigrantes como de trabajadores que pudieran ser asignados al centro.
“Si bien apoyo la deportación de personas indocumentadas que cometen delitos graves, estas instalaciones traerían el caos a nuestra comunidad”, escribió en X el senador estatal demócrata James Skoufis, uno de los firmantes del documento.
En el mismo sentido, el congresista demócrata Pat Ryan declaró que “no hay un solo funcionario electo local, demócrata o republicano, que desee esto o que haya sido consultado al respecto”. Añadió: “No permitiremos que traigan a nuestra comunidad el caos y la masacre que hemos visto en Mineápolis”.
Por su parte, la Coalición de Inmigración de Nueva York sostuvo que la medida “subraya la urgente necesidad de que Nueva York sea un baluarte contra la agenda de deportación masiva de la Administración Trump”.
“Felicitamos a los funcionarios electos de Chester, del condado de Orange y del valle del Hudson que han luchado contra este proyecto y les imploramos que sigan haciéndolo”, expresó Murad Awawdeh, presidente y director ejecutivo de la organización.
Asimismo, hizo un llamado a los legisladores estatales en Albany para avanzar en la iniciativa “Nueva York para Todos”, la cual busca impedir que agencias estatales y locales colaboren con autoridades federales de inmigración, una disposición que ya se aplica en la ciudad de Nueva York.
Con información de EFE.


