WASHINGTON-En un episodio inusual que exhibe la tensión entre el Poder Ejecutivo y el Judicial en Estados Unidos, la Casa Blanca despidió el mismo día de su nombramiento a Donald Kinsella, quien había sido designado como fiscal federal interino para el Distrito Norte de Nueva York.
Kinsella fue nombrado y juramentado el miércoles en una ceremonia privada, tras ser seleccionado por el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Norte de Nueva York. Sin embargo, apenas horas después de asumir el cargo, recibió un correo electrónico de la Casa Blanca notificándole su destitución.
En términos prácticos, Kinsella ocupó el cargo solo por unas horas, convirtiéndose en uno de los fiscales federales con el periodo más breve en la historia reciente del Departamento de Justicia.
Choque constitucional
La Casa Blanca defendió la decisión a través de un mensaje en redes sociales del fiscal general adjunto, Todd Blanche, quien afirmó que la facultad de nombrar fiscales federales corresponde exclusivamente al presidente.
“Los jueces no eligen a los fiscales federales, lo hace @POTUS. Consulte el Artículo II de nuestra Constitución. Está despedido, Donald Kinsella”, escribió Blanche en X.
Judges don’t pick U.S. Attorneys, @POTUS does. See Article II of our Constitution. You are fired, Donald Kinsella. https://t.co/XUYRgaqG2T
— Todd Blanche (@DAGToddBlanche) February 12, 2026
El tribunal federal respondió al día siguiente con un comunicado en el que defendió la legalidad del nombramiento. Señaló que actuó conforme a su autoridad para “nombrar a un fiscal federal que desempeñe el cargo hasta que se cubra la vacante”, citando el Artículo II, Sección 2, Cláusula 2 de la Constitución, que permite al Congreso delegar en los tribunales el nombramiento de ciertos funcionarios cuando existe una vacante.
Este mecanismo se activa cuando un puesto de fiscal federal queda sin titular y el Ejecutivo no logra que el Senado confirme a un reemplazo dentro del plazo legal.
El antecedente: un fiscal ligado a Trump
Kinsella fue designado para sustituir a John Sarcone III, considerado leal al expresidente Donald Trump. Sarcone fue removido luego de que una jueza federal, Lorna Schofield, determinara el mes pasado que permanecía ilegalmente en el cargo.
De acuerdo con el fallo, el Departamento de Justicia excedió el límite de 120 días permitido para fiscales federales interinos que no han sido confirmados por el Senado. Sarcone formaba parte de un grupo de fiscales nombrados por la fiscal general Pam Bondi, cuya permanencia fue cuestionada por los tribunales.
Un episodio que expone la pugna institucional
El caso refleja una disputa abierta sobre la interpretación de las facultades constitucionales para el nombramiento de fiscales federales, figuras clave en el sistema penal estadounidense encargadas de procesar delitos federales.
Para una audiencia mexicana, el episodio resulta relevante porque muestra cómo en Estados Unidos el equilibrio de poderes puede traducirse en decisiones inmediatas y confrontaciones públicas entre el Ejecutivo y el Judicial. También evidencia la importancia de los plazos legales y la confirmación del Senado en el sistema de designación de altos funcionarios.
En el centro de la controversia queda un hecho contundente: Donald Kinsella fue fiscal federal del Distrito Norte de Nueva York únicamente por unas horas antes de ser removido por la Casa Blanca, en una decisión que ya genera debate constitucional y político.


