Hermosillo, Sonora.- Las dudas sobre la castración de perros siguen siendo recurrentes en el consultorio veterinario, y, en muchos casos, están sustentadas en creencias que no corresponden con la realidad médica, mencionó Paola Estefanía Curiel.
La médica veterinaria, quien diariamente atiende este tipo de inquietudes por parte de tutores de mascotas, detalló que uno de los mitos más frecuentes está relacionado con la idea de que al castrar a un macho “se le quita lo bravo” o deja de ser un buen guardián del hogar.
“No se le quita lo guardián; eso forma parte de su esencia y de su conducta. Lo que sí puede disminuir es la agresividad asociada a las hormonas”, explicó.

Otro de los puntos que comúnmente generan confusión es la creencia de que solo las hembras deben ser esterilizadas por ser las que se reproducen.
“El macho también sufre enfermedades, también presenta tumores testiculares, prostáticos, problemas de comportamiento, estrés, peleas por andar atrás de otra hembra”, mencionó.
Indicó que, incluso cuando una perra ya está esterilizada, un macho sin castrar seguirá buscando reproducirse.
“El macho es fértil los 365 días del año. Aunque la hembra de casa esté esterilizada, el macho puede salir, encontrar otra perra y seguir contribuyendo a la sobrepoblación”, puntualizó.
En cuanto a los beneficios de la esterilización, Curiel Portillo destacó que tanto machos como hembras presentan una reducción significativa del estrés.

En las hembras se evitan los malestares asociados al celo, como sangrados, dolores abdominales y alteraciones hormonales, mientras que en los machos disminuye la ansiedad provocada por las feromonas de las hembras en celo. Además, se reduce el riesgo de enfermedades tumorales y reproductivas en ambos.
“Principalmente son machos o hembras más tranquilas, reducimos enfermedades tumorales, tanto en hembra como en macho”.
La veterinaria subrayó que la esterilización no modifica la conducta protectora del perro, siempre y cuando esta haya sido adecuadamente trabajada o moldeada: “Son animales más tranquilos, más longevos y con mejor calidad de vida”, afirmó.
Respecto a la edad ideal para realizar la cirugía, explicó que no existe un momento exacto, pero recomendó hacerlo de manera preventiva.
“A partir de los tres meses y medio o cuatro meses ya se puede esterilizar, siempre que el cachorro esté vacunado y en buen estado de salud. A esa edad las heridas son pequeñas y la recuperación es muy rápida”, comentó.
Agregó que, aunque se puede operar a animales mayores, el riesgo quirúrgico aumenta con la edad y con la presencia de enfermedades.
Sobre las condiciones necesarias para someter a una mascota a esterilización, indicó que lo principal es que el animal esté sano, sin enfermedades recientes y, de preferencia, con su esquema de vacunación completo.

Aunque las pruebas de laboratorio son de gran apoyo, reconoció que en la práctica muchos procedimientos se realizan tras una valoración física detallada del paciente.
En relación con los cuidados posoperatorios, la veterinaria desmintió la idea de que la recuperación sea excesivamente dolorosa o alarmante.
Explicó que en su consultorio no se entregan animales bajo los efectos de la anestesia, sino hasta que están despiertos y caminando. Los cuidados se limitan a evitar movimientos bruscos y el lamido de la herida durante los primeros días, con una recuperación completa en aproximadamente una semana.

Finalmente, abordó otro mito común: el aumento de peso tras la esterilización. Aclaró que la obesidad no es consecuencia directa de la cirugía, sino de una mala alimentación y la falta de ejercicio.
“Todos mis animales están esterilizados y ninguno es obeso. La clave es la dieta adecuada y la actividad física”, concluyó.
La especialista hizo un llamado a informarse con profesionales y dejar de lado los mitos que, en muchos casos, retrasan decisiones importantes para la salud y bienestar de las mascotas.

