El Día de San Valentín es una de las fechas con mayor carga social en el país y suele estar asociada a la convivencia en pareja, con amistades o familiares. No obstante, desde el punto de vista legal, el 14 de febrero no tiene estatus de descanso obligatorio dentro del marco laboral mexicano.
De acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, esta fecha no está contemplada en el artículo 74 como día de suspensión obligatoria de actividades, por lo que las jornadas laborales deben desarrollarse con normalidad. Esto significa que no presentarse a trabajar ese día puede generar consecuencias administrativas y económicas para las personas trabajadoras.
Cuando un empleado se ausenta sin contar con vacaciones, permiso autorizado o un acuerdo previo con la empresa, la falta se considera injustificada. En estos casos, el patrón puede aplicar el descuento del salario correspondiente al día no laborado y levantar actas administrativas como parte del control interno de la empresa.
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Sin embargo, una ausencia aislada no justifica un despido inmediato. El artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo establece que la rescisión del contrato solo procede cuando el trabajador acumula más de tres faltas injustificadas en un periodo de 30 días. Por ello, una sola inasistencia no extingue la relación laboral, aunque sí puede dejar antecedentes en el expediente del trabajador y afectar su percepción salarial.
Para evitar cualquier infracción, existen mecanismos legales que permiten ausentarse sin consecuencias. Entre ellos se encuentran: solicitar vacaciones, pedir permisos con o sin goce de sueldo o acordar ajustes de horario, siempre que exista autorización expresa del empleador.
Estas alternativas permiten que la ausencia sea considerada lícita, sin que genere sanciones, descuentos o conflictos laborales. La comunicación directa con la empresa se convierte así en la vía más segura para quienes desean conmemorar la fecha sin poner en riesgo su estabilidad laboral.
Origen del 14 de febrero
En México, el 14 de febrero se celebra el Día del Amor y la Amistad, también conocido como Día de San Valentín. Su origen se encuentra en la tradición cristiana, vinculada a San Valentín de Roma, un sacerdote que, según los relatos históricos, desobedeció al emperador Claudio II, quien había prohibido los matrimonios entre jóvenes al considerar que los solteros eran mejores soldados.

San Valentín continuó celebrando bodas en secreto y fue ejecutado el 14 de febrero del año 270. Posteriormente, el papa Gelasio I estableció en el año 496 esta fecha para conmemorar su martirio.
Con el paso del tiempo, la festividad se transformó en una celebración social que incluye el intercambio de regalos, flores, chocolates y detalles simbólicos entre parejas, amistades y familiares. Aunque conserva un origen religioso e histórico, actualmente se vive de forma laica en todo el país y no es un día feriado oficial, por lo que las actividades laborales se mantienen sin cambios.


