En 2026, el entretenimiento digital dejó de ser un gasto ocasional para convertirse en una partida fija dentro del presupuesto mensual de miles de familias en México. Lo que antes se percibía como un servicio complementario hoy representa un consumo constante que impacta directamente en la economía del hogar.
Contratar plataformas de video bajo demanda en sus planes sin publicidad ya no responde solo a comodidad o preferencia, sino a una tendencia de consumo que prioriza el acceso continuo a contenidos exclusivos, sin interrupciones y en múltiples dispositivos. Sin embargo, esta decisión también implica un desembolso mensual considerable.
Precios de plataformas de streaming premium en México (2026)
Los principales servicios de video ofrecen planes sin anuncios o premium con los siguientes costos mensuales:
- Netflix Premium (4 pantallas, sin anuncios): $319 MXN
- Disney+ Premium (sin anuncios, varios dispositivos): $319 MXN
- Max Platino (sin anuncios): $299 MXN
- Prime Video sin anuncios: $149 MXN
- Apple TV+ sin anuncios: $169 MXN
- ViX Premium sin anuncios: $149 MXN
- Paramount+ Premium (sin anuncios/4K): $179 MXN
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Gasto total mensual en streaming premium
Al sumar todos estos servicios en sus versiones sin publicidad, el gasto aproximado asciende a:
1,583 pesos mensuales, lo que representa cerca de 20 mil pesos al año únicamente en plataformas de video premium, una cifra significativa para la economía de muchos hogares mexicanos.
Música sin anuncios: el costo adicional
Si además se integra una plataforma de música como Spotify Premium en su plan individual, con un costo de $139 pesos mensuales, el total se eleva a:
1,722 pesos al mes destinados exclusivamente a entretenimiento digital sin publicidad.

Este escenario refleja cómo el streaming se ha normalizado como parte del consumo cotidiano, pero también evidencia que mantener múltiples suscripciones premium puede absorber una parte importante del ingreso mensual. El acceso ilimitado a contenidos, la ausencia de anuncios y la exclusividad de catálogos han transformado al entretenimiento bajo demanda en un servicio atractivo, pero cada vez menos accesible desde el punto de vista económico.


