El caldo de pollo es uno de los remedios caseros más extendidos en distintas culturas y generaciones.
Reconocido por su efecto reconfortante, su consumo durante gripes y resfriados no se limita a la tradición popular, ya que diversos estudios han documentado su capacidad para hidratar, aliviar la congestión respiratoria y aportar nutrientes esenciales en momentos de debilidad.
Especialistas coinciden en que no todos los caldos ofrecen los mismos beneficios. La elección de ingredientes y el método de preparación pueden marcar la diferencia entre una sopa común y un verdadero aliado del sistema inmunológico.
Durante los meses de frío o en épocas de cambios de estación, un caldo casero enriquecido con vegetales frescos y componentes naturales con efecto antiinflamatorio puede contribuir al bienestar general.
Una base nutritiva comienza con pollo con hueso, ya que las carcasas y piezas como muslos liberan colágeno, minerales y aminoácidos esenciales.
Entre ellos destaca la cisteína, relacionada con la disolución de la mucosidad y la mejora de las vías respiratorias.

A esta preparación se suman vegetales aromáticos como cebolla, ajo y apio, conocidos por sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias, además de su aporte al sabor.
El caldo se complementa con zanahoria, patata o chayote, que proporcionan carbohidratos complejos y vitaminas del grupo B, necesarias para la recuperación de energía.
Hacia el final de la cocción se incorporan verduras de hoja verde, como espinaca, col rizada o repollo, con el fin de preservar vitaminas como la A, C y K, fundamentales para la respuesta inmunitaria.
Ingredientes como el jengibre y la cúrcuma refuerzan el perfil del caldo gracias a su reconocida acción antiinflamatoria, mientras que hierbas frescas como cilantro o hierbabuena aportan compuestos antioxidantes y aroma.
Entre los beneficios más destacados del caldo de pollo antigripal se encuentra su aporte de proteínas y energía, la provisión de vitaminas y minerales protectores, el estímulo de las defensas naturales y la hidratación, clave para aliviar la irritación de garganta y la congestión nasal.
Especialistas recomiendan utilizar pollo de corral, añadir las hojas verdes al final de la preparación para evitar la pérdida de nutrientes y considerar su congelación en porciones, lo que permite contar con un remedio casero listo en cualquier momento.
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Preparado de forma adecuada, este caldo no solo reconforta, sino que se convierte en una opción accesible y efectiva para cuidar la salud familiar con ingredientes simples y naturales.
Con información de Infobae


