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viernes, mayo 27, 2022

Diálogo didáctico en un purgatorio universitario

Héctor Rodríguez Espinoza
Héctor Rodríguez Espinoza
Doctor en Derecho, catedrático desde 1969 del Departamento de Derecho de la Universidad de Sonora. Editorialista y autor de 25 libros de Jurisprudencia y Cultura, Ed. Porrúa y Editorial Académica Española. Expresidente del Consejo de Certificación Barra Sonorense de Abogados. Profesionista distinguido 2013 y 2016.

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Viernes 22 de marzo del 2019. Víspera primaveral de la conmemoración luctuosa del asesinato del joven paisano Luis Donaldo Colosio Murrieta. Me preguntan mi opinión mis discípulos de Filosofía del Derecho.

– No me gusta –contesto-, detesto el lucrar con el sufrimiento ajeno –individual, familiar o social-, especialmente de personajes representativos de una bella ciencia social aristotélica y profesión tan noble en sus orígenes griegos y romanos, pero de tanto poder corruptor y tentaciones análogas, como lo es la Política.

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– Pero alguna lección para nosotros.

– No faltan quienes dicen que está muy “choteado”. Pero está bien, les platico una anécdota. A un pariente cercano estudiando Derecho en una Universidad del noreste del país, en el mismo año de 1994, un maestro –considerando que su alumno era oriundo de Sonora- le encomendó un breve Ensayo sobre dicho asesinato. El muchacho, sabiendo que me gusta la lectura y la escritura, me preguntó si le podría ayudar. Le contesté que por supuesto.

– ¿Y por qué de inmediato?

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– Yo admiraba la carrera académica y política del malogrado líder provinciano. Había sido activista preparatoriano, del plantel Magdalena de la Universidad de Sonora, en el democrático y olvidado movimiento estudiantil y popular de 1967, con posgrado en Londres y en la Penn State University y por su ascenso como congresista federal, presidente de su partido, secretario de estado y candidato presidencial, para muchos enfilado al triunfo, aunque competía contra el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

– ¿Lo conoció?

– No fui ni tan siquiera conocido, como sí algunos maduros jóvenes de su generación de profesionales de la política que han seguido su propia carrera.

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– ¿Y los otros seguidores?

– Usufructuando su notable discurso del 6 de marzo: “El pueblo tiene hambre y sed de justicia. Reformar el poder, democratizarlo y evitar su concentración; la arrogancia y distorsiones a la ley de quienes deberían de servirla, nos convoca a luchar por un México con paz y justicia”, han seguido ascendiendo, o en las reservas, las escalas de los gobiernos de los tres órdenes.

– ¿Lo trató personalmente?

– No, sólo compartí con él la experiencia, como oradores, en un acto de campaña del candidato presidencial Lic. Miguel de Lamadrid Hurtado. Yo en representación de los profesionistas de Sonora. Él, elocuente orador, venía con la comitiva del IEPES, que comandaba Carlos Salinas de Gortari.

– ¿Usted en el PRI?

– Como académico entonces -y ahora- acepté la invitación porque me entusiasmaba el discurso por primera vez de un candidato presidencial sobre “la renovación moral de la sociedad”, uno de los valores y virtudes que me apasionan y que NOS urgen como individuos, como sociedad y como Estado. ¿Quién -libre de toda culpa-, tira la primera piedra? Yo no. Por cierto fue el tema que de la cena destacó la prensa nacional. El fracaso de su gobierno y de los subsecuentes hasta la mitad de la presente 4T los consigno en mi tesis doctoral EL COMBATE MUNDIAL CONTRA LA CORRUPCIÓN, Porrúa 2021, que por supuesto les recomiendo mucho.

– ¿Qué le motivó a continuar leyendo más sobre el personaje, para muchos un mártir de nuestro sistema político?

– Me habían gustado los libros de la periodista Gisela Arriaga Tapia (“La muerte del cordero”, vocablo bíblico); el de mi amigo Lic. Juan Antonio Ruibal Corella (“Luis Donaldo Colosio. Perfil biográfico”, Porrúa 1995, único en su género por la narrativa epistolar familiar); el de Joaquín López Dóriga y Jorge Fernández Meléndez, “Domiro. Compilación y entrevistas”, Rayuela Editores, México, 1º edición, 1996; el de Eduardo Valle, “El segundo disparo”. Cuando fui director de la escuela de derecho de la irrepetible Universidad del Noroeste invité a Juan Antonio a impartir una excelente conferencia a estudiantes, hoy exitosos profesionales del derecho y de la política.

– Y a leer y a escribir …

– Investigué, para cumplir mi promesa del ensayo y se lo envié al jovencito. No es por nada, nótese mi modestia, obtuvo una excelente calificación.

– ¿Y ya fue todo?

– Me pregunté: ¿y por qué no sigo estudiando el tema como una línea de investigación para acreditar mi Maestría y doctorado?

– ¿Veinticinco años?

– Durante este cuarto de siglo transcurrido armé el ensayo “COLOSIO. LAS BALAS DEL ODIO, DEL RENCOR Y LA COBARDÍA. Antología Pedagógica”.

– ¿Por qué el subtítulo?

– Son las dolidas palabras que pronunció, frente a su féretro en aquella ventosa tarde del 24 de marzo de 1994, su viuda Diana Laura Riojas, padeciendo de un cáncer terminal y con sus pequeños hijos Luis Donaldo y Marianita, en el panteón de su tierra natal, el pueblo mágico de Magdalena de Kino, en cuyo mausoleo reposan los restos de ambos.

– ¿Cómo recuerda esos momentos?

– Imagen inolvidable, en youtube. El ataúd fue flanqueado, en la primera guardia, por cuatro personajes. En representación del presidente Carlos Salinas de Gortari, esquina frontal izquierda, su director de prensa el sonorense José Carreño Carlón. El mandatario acudió por la tarde noche a darles el pésame, al domicilio de Doña Ofelia Murrieta de Colosio (desde entonces de vestido y lentes negros) y Don Luis Colosio Fernández.

– ¿Es tipo novela basada en una true history, National Geografic, Nexos, Letras Libres o Netflix?

– No, tampoco una narrativa de ficción quasi verdadera, como la película “Colosio. El asesinato” ni la serie de la Netflix. Es una paciente y modesta investigación hemerográfica de las abrumadoras bibliografía, prensa escrita, electrónica y de las ¿benditas, malditas? e influenciables redes sociales.

– ¿Qué es una antología?

– Su secreto, su “chiste”, es saber seleccionar los textos a incluir y a excluir o sacrificar. Todos los autores consultados pueden tener una dosis de verdad y de justicia. Y los adultos tenemos la vista cansada y no nos gustan las obras voluminosas de letra chiquita. Ya las generaciones jóvenes, milenials como ustedes, no son como las nuestras, old fashion. No tienen la educación y el hábito –hogareño o escolar- del placer de leer. Ustedes me platican que en la mayoría de sus hogares difícilmente veremos una biblioteca familiar con enciclopedias como “México a través de los siglos” de Vicente Riva Palacio Obras clásicas, de consulta, de texto o códigos, revistas científicas o de contenido serio y Diarios nacionales o locales. O Cds y Memorias de música clásica ligera o popular de Beethoven, Chopin, Mozart, Haydn, Tchaikovsky, Verdi, Offenbach, Rossini, Franz Von Suppé y un largo etcétera. Miramos en sus aposentos gagdets, nuevos o usados, de última generación y audífonos y escuchando la música joven de moda. 

– ¡Es cierto! Conozco egresados de excelencia que se dedican mejor y más lucrativamente, a elaborar cerveza artesanal. ¿Cuál es su contenido?

– Como blog, lo fui agregando como ensayo en mi sitio web, “Luis Donaldo Colosio. In Memoriam”, lectura recomendada semestre tras semestre a mis discípulos. Se conforma de dos partes y una sección de 48 videos, que dicen más que mil palabras: la primera, la asesoría escolar (1994) y la segunda su continuación en orden cronológico (1995-2014) y cuyo seguimiento, al paso de dos décadas, era ya una meta interminable e inalcanzable, pareciera que nos arroja la punta de un iceberg, más preguntas que respuestas.

– ¿Datos, nombres?

– El desfile de un centenar de personajes imprescindibles en esta página de la imperfecta democracia mexicana: Por orden alfabético, María Luisa Aburto (madre de Mario), Mario Aburto Martínez (condenado por el crimen), Rubén Aburto (padre de Mario), Héctor Aguilar Camín (escritor), Jorge Amaral (sedicente testigo del crimen), Federico Arreola (periodista), Gisela Arriaga (escritora), Jaime Avilés (periodista), Manlio Fabio Beltrones Rivera (exgobernador de Sonora), Carlos Bolado (cineasta), Carlos Bonfil (periodista), Brozo (conductor de Televisa), Enrique Cabot (periodista), Manuel Camacho (político), Rodolfo Camacho (investigador), Jorge Camil (periodista), Federico Campbell (escritor), Jorge Carpizo (Secretario de Gobernación), José Carreño Carlón (Jefe de Prensa del presidente Salinas de Gortari), Luis Donaldo Colosio Murrieta (candidato asesinado), Luis Donaldo Colosio Riojas (hijo del candidato asesinado), José Córdova Montoya (Oficina de la presidencia de Salinas de Gortari), Elsa Cornejo (académica), Félix Cortés Camarillo (periodista), Wenceslao Cota Montoya (ex procurador de Justicia de Sonora), Katia DÁrtiguez (periodista), María Elena de la  Cadena (periodista), Héctor de Mauleón (periodista), Fernando del Collado (periodista), Alfonso Durazo Montaño (secretario particular del candidato asesinado), Jorge Fernández Menéndez (periodista), Luis Carlos Galán (candidato presidencial asesinado en Colombia), Heriberto Galindo Quiñones (político), Fernando Gamboa (secretario particular de la viuda del candidato asesinado), Antonio Gárate Bustamente (ex agente de la DEA), Juan de Dios Gastélum Celaya (Economista y abogado), Claudia Gómez Haro (periodista), Ciro Gómez Leyva (periodista), Luis Raúl González Pérez (último fiscal del caso), Jorge Granados Ramos (periodista), Otto Roldan (ex gobernador), Miguel Ángel Granados Chapa (periodista), Fernando Gutiérrez Barrios (ex secretario de Gobernación), José Santiago Healy Loera (periodista), Enrique Krauze (escritor), Jesús Lemus (periodista), Gilberto Marcos (periodista), Carlos Marín (periodista), Alejandro Matty Ortega (periodista), Domiro Reyes (militar), Diana Laura Riojas (viuda del candidato asesinado), Ricardo Rocha (periodista), Ramón Rodríguez Zentella (funcionario público), Juan Antonio Ruibal Corella (escritor), Carlos Salinas de Gortari (expresidente de la República), Raúl Salinas de Gortari (hermano del expresidente), Guillermo Samperio (periodista), Diego Valadés (exprocurador general de la República), Eduardo Valle (periodista), Jorge Volpi (escritor), Jacobo Zabludosvsky (conductor de Televisa) y Ernesto Zedillo (expresidente de la República).

– ¡Varios sexenios!

– Sí, en estos 20 años se sucedieron los de Ernesto Zedillo, del PRI y los sucesivos de Vicente Fox Quesada y de Felipe Calderón Hinojosa, del PAN, cada uno con sus luces y sombras y transcurría el de Enrique Peña Nieto, del PRI, con su incipiente reformismo, de incierto desenlace. Debo darle un aggiornamiento hasta este 2019. 

– ¿Por qué “pedagógico”?

– La mayoría de ustedes, entre 18 y 22 años de edad, no habían nacido en ese fatídico 23 de marzo de 1994. Lo han escuchado de sus abuelos, padres y maestros y debemos ofrecerles una herramienta narrativa y visual, más o menos completa y no poco ambiciosa, de la que deberán aprender y tener su propio juicio. Que se atrevan a dudar, al pensamiento crítico, a desafiar las verdades oficiales, como lo postularon Kant, Descartes, Kelsen y nuestro jus filósofo veracruzano Guillermo Héctor Rodríguez.

– Este 25° aniversario provocó la disputa por su legado. Para la presidenta del PRI –que coincide con Héctor Aguilar Camín- “no hay motivos jurídicos para reabrir el caso; ha habido una investigación exhaustiva en 25 años, la justicia hizo su trabajo: Ruiz Massieu”. Para quien fue su secretario particular, Dr. Alfonso Durazo Montaño: “Es una pena que la presidenta del PRI, nada menos que la presidenta del PRI, sea quien venga a pretender poner el último clavo al féretro de Luis Donaldo Colosio, de la investigación de Luis Donaldo Colosio”, expresó. ¿Cómo ve?

– Es lo que les digo. Entre otras cosas que quizá –remarco quizá- vayan a mutar con este cambio verdadero de régimen, en la sedicente 4T, es reabrir el caso, que se mantiene “en reserva”.

– ¿Y las declaraciones de Luis Donaldo hijo?

– Tienen legitimidad genética y política, como diputado local cooptado por MC: “No espero nada de la justicia mexicana”.“Si el presidente Andrés Manuel López Obrador piensa hacer justicia, que la haga”, si “fue un crimen de Estado y no debe quedar impune”, “le pediría que, si va a hacer ese tipo de declaraciones, que lo haga con mucho cuidado, con mucho respeto y que le haga justicia, si es lo que piensa hacer”. “No quiero ver que se convierta en lo que prometió destruir”.

– El final de la clase se acerca ya, maestro, ¿”lo esperará, serenamente”? Digo. ¿Qué se propone con nosotros y con sus miles de lectores y alumnos?

– No soy fiscal, defensor, ni juez, ni quién para prejuzgar. Recuerden al inmortal Cervantes: Reconozcamos nuestra “depravada naturaleza humana”. Nada deseo más, producto de mi trayectoria didáctica de 50 años y de un paciente y esperanzador esfuerzo, que cada uno de ustedes obtenga y mantenga, en el fondo de su mente y de su espíritu, de esta Antología Pedagógica, su propia convicción filosófica de la Verdad y de la Justicia.

– Maestro, ya bájele tres rayitas a su erudición y como dice su amigo Juan Antonio Ruibal Corella: debemos de conjugar el verbo agradecer, en primera persona del singular. ¡Gracias!

Héctor Rodríguez Espinoza

Aviso

La opinión del autor(a) en esta columna no representa la postura, ideología, pensamiento ni valores de Proyecto Puente. Nuestros colaboradores son libres de escribir lo que deseen y está abierto el derecho de réplica a cualquier aclaración.

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