Hablar de autonomia, es hablar de confianza en una misma para actuar según el propio criterio.
Es tener la capacidad para elegir desde nuestro propio ser, que queremos, que necesitamos, tomar la decisión y responsabilizarnos de los resultados de nuestra decisión. Algunas veces no tomamos decisiones por desconocimiento y miedo.
Ahora bien, en estos momentos ¿Realmente hemos logrado la autonomía? O seguimos arrastrando las cadenas que nos impuso durante tanto tiempo la cultura, la educación, los estereotipos y todas esas creencias que lo único que hacen es incrementar nuestros miedos y frustraciones al vivir en dos mundos: el imaginario que es como y donde quisiéramos estar y el real, que algunas veces la separación del mundo que queremos tener es muy amplia.
Sin duda, el ser capaces de tomar decisiones, armarse de valor para buscar y decidir que hacer para estar mejor ante las situaciones que pudiéramos pasar, no es fácil.
Mas cuando en nuestra parte subjetiva puede aún haber vestigios (siendo muy generosa) de angustía, enojo, frustración, que no nos permiten buscar la posibilidad de estar mejor.
No nos culpemos, por el contrario, es de llamar la atención una de las aportaciones de Simome de Beauvoir donde dice que solo hemos obtenido lo que los hombres han tenido a bien otorgarnos, que no hemos tomado nada, que solo hemos recibido, que carecemos de pasado e historia propias.
Así que ¿autonomia en que?. No solo nos refierimos a la económica, que es a donde corren nuestros pensamientos.
Búsquemos la autonomía de ser realmente nosotras mismas.
para liberarnos de lo que no nos permite SER, haciendo uso de nuestra fuerza interna, nuestro poder; para no esperar a que “nos den” o “nos dejen”, sino construir desde el ser mujer para nuestra propia trascendencia y no tratar de trascender como hombres, así lo dice la historia, es el modelo que tenemos.
Por lo que es necesario hablarnos con la verdad, reconocernos, incrementar nuestra dosis de confianza y tomar decisiones desde nosotras mismas.