-Anuncio-
viernes, abril 10, 2026

¿Por qué nos gusta tanto la comida crujiente?

Noticias México

Silvano Aureoles escapó de México con ayuda del crimen organizado: Ramírez Bedolla

El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, afirmó este jueves que su predecesor, Silvano Aureoles Conejo, escapó del país con ayuda del crimen organizado, por lo que solicitó a la Fiscalía General de la República (FGR) que gire solicitudes de apoyo a la Interpol para ordenar fichas rojas contra el exmandatario estatal.

Cuidado con estafas: Segob niega sorteos y pide no compartir datos personales

La Secretaría de Gobernación (Segob) alertó a la ciudadanía sobre fraudes que utilizan su nombre para ofrecer supuestos premios en efectivo, a través de llamadas, mensajes y redes sociales.

Otro incendio en refinería Dos Bocas moviliza a cuerpos de emergencia en Tabasco

Un incendio al interior de la refinería Olmeca Dos Bocas, en Paraíso, Tabasco, provocó una intensa movilización de cuerpos de emergencia y generó preocupación entre habitantes de la zona, aunque hasta el momento no se reportan personas lesionadas.
-Anuncio-
- Advertisement -

El sonido es el sabor olvidado. No solo comemos con la boca, con la nariz o con los ojos. También lo hacemos con el oído.

Lo dice el experto en psicología experimental Charles Spence, que lleva casi dos décadas investigando cómo nuestro cerebro procesa información de cada uno de nuestro sentidos, y cómo comprender eso puede ayudarnos a diseñar mejores alimentos (o unos que nos agraden más).

“Desde el crujido de la comida, hasta el ruido del empaquetado, el roce de la cuchara en el plato o la música que escuchamos mientras comemos; todos los sonidos afectan a nuestra experiencia culinaria, unos más que otros, y también al sabor”, le cuenta a BBC Mundo.

Spence, autor de Gastrophysics: the new science of eating (“Gastrofísica: La nueva ciencia de la comida”, 2017), dirige el laboratorio Crossmodal Research de la Universidad de Oxford, Reino Unido, integrado por especialistas en psicología, neurociencia y cocina. También colabora con chefs de renombre -como el español Ferrán Adriá o el británico Heston Blumenthal- para crear experiencias culinarias “multisensoriales”.

Y es que, según el científico, comer es una experiencia mucho más multisensorial de lo que solemos reconocer, sobre todo a nivel auditivo.

No es el único que lo piensa. “Hay varias cosas que nos hacen sentirnos satisfechos con la comida: el olor, el gusto y la textura, en la que incluimos el sonido”, le dice a BBC Mundo la consultora en alimentación Amanda Miles-Ricketts. “Y no hay nada más satisfactorio que algo crujiente o crocante”.

Precisamente, la preferencia del ser humano por lo crujiente es algo que lleva años fascinando a Spence.

Uno de sus mayores logros es haber creado un ruido electrónicamente modificado de la papa frita para convencer al consumidor de que era más crujiente. Fue un experimento que surgió de la pregunta de si el sabor de una papa frita sería diferente si alteramos su crujido. Y resultó que sí.

La Universidad de Harvard le entregó por ello un Ig Nobel, una parodia del prestigioso galardón “para hacer reír, y luego pensar”.

Pero la cuestión de por qué nos gusta tanto la comida crujiente tiene un trasfondo más serio de lo que parece.

“Cuando hicimos ese experimento en 2009 era difícil creer que habría interés en el tema, pero desde entonces han surgido muchos trabajos y experimentos para combinar diferentes sonidos y sabores”.

¿Qué nos pasa con la comida crujiente?
“La comida rápida suele ser crujiente, crocante, casi siempre ruidosa”, dice Spence. “A nadie le gusta la idea de una papa frita esponjosa, incluso aunque sepamos que tiene todos los elementos que le dan ese sabor”, comenta el psicólogo.

En su laboratorio de Oxford, ha podido demostrar que las diferentes frecuencias de crujidos pueden alterar cómo percibimos su sabor o incluso que algunos alimentos nos parezcan de mejor o de peor calidad.

“Es una reacción instantánea en nuestro cerebro”, dice Spence. “Todavía estamos investigando por qué nos atrae tanto lo crujiente, pero existen varias teorías”.

“Una de ellas parte de que las verduras y los vegetales más ‘ruidosos’ suelen ser más frescos (y viceversa), por lo que asociamos lo crujiente con lo saludable”.

“Por otro lado (y paradójicamente), algunos alimentos crujientes -como las galletas, los cereales o las frituras- suelen tener un alto contenido en grasa…. y a nuestro cerebro le gusta la idea de grasa, lo cual explicaría nuestra preferencia por ese sonido”.

A Miles-Ricketts -que tiene una marca propia de tés especializada en salud y bienestar que lanzó tras sufrir problemas en la piel- le preocupa eso. “Al margen de las manzanas, que obviamente son saludables, los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes. No es pura coincidencia”.

“Finalmente”, añade Spence, “otra teoría que surgió hace un par de años es que cuando empezamos a degustar algo nos suele resultar más sabroso, y nuestro cerebro se va adaptando y desconectando a medida que le parece menos ‘interesante’, pero cuando comes algo ruidoso eso dirige tu atención hacia tu boca, lo cual ayuda a que el sabor se quede por más tiempo”.

Eso significaría que puede que nos guste más la comida crujiente porque sentimos que su sabor dura más.

Pero la cuestión de la experiencia sensorial -y sonora- de la comida va más allá de lo crujiente.

Maridaje fonético
“Piensa en el sonido cuando abres una lata, una botella, el corcho del vino o incluso el del microondas. Todo ello afecta a nuestra experiencia y a cómo percibimos el sabor”, explica Spence. “No es casualidad que las papas fritas se vendan en bolsas de plástico especialmente ruidosas; es puro marketing intuitivo”.

Y así como los ruidos afectan al sabor, también lo hace la música.

Spence y su equipo han investigado cómo los sabores dulces y agrios suelen asociarse con notas de alta frecuencia, mientras que los amargos equivalen a notas de baja frecuencia.

“Si, por ejemplo, escuchas cierta música mientras tomas una taza de café o comes una porción de chocolate, puedes intensificar su dulzura”, explica Spence.

Es lo que él llama “sazonar fonéticamente” la comida.

El científico asegura que muchas marcas y músicos se han interesado por esta técnica y ya están poniendo en prácticas maneras de combinar sabores y sonidos para mejorar la experiencia culinaria y responder a la pregunta de “cuál es el sonido de su sabor”.

Miles-Ricketts cree que cada vez más actores en la industria alimentaria tienen en cuenta la “funcionalidad y el propósito de sus productos” y el hecho de que la alimentación es “una experiencia multisensorial”.

“Podríamos incluso aprovechar esto para comer de forma más saludable”, propone Spence. “Podríamos comer con menos azúcar si añadimos un poco de ‘música dulce’ para sazonar alimentos, en lugar de la alta música de algunos restaurantes que, de hecho, suprime nuestra capacidad de saborear adecuadamente”.

“Así como maridamos ciertos alimentos con ciertos vinos, podemos maridar sabores con sonidos y formas”.

“Muchos nunca habrían imaginado que la música puede alterar el sabor de la comida, pero es todo un nuevo campo por explorar. ¿Por qué no maridar un sabor con un sonido?”

“No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella”

Información tomada de www-informador.com.mx

- Advertisement -

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

-Anuncio-
-Anuncio-

Lo más visto

Avanza ley para eliminar el “deber conyugal” del Código Civil

El Senado francés dio un paso decisivo para eliminar del Código Civil la noción de “deber conyugal”, entendida como la obligación de mantener relaciones sexuales dentro del matrimonio, al aprobar una iniciativa con 202 votos a favor y solo dos en contra.

Muere joven buzo en Bahía de Kino tras sufrir descompresión

Un buzo de 25 años de edad perdió la vida la noche de este jueves en la comunidad pesquera de Bahía de Kino, luego de presentar complicaciones asociadas a un cuadro de descompresión.

Zahid, otra víctima fatal de sueros vitaminados: acudió al hospital, le dijeron que tenía dengue y rickettsia, pero acta de defunción revela otras causas

Zahid murió tras recibir sueros vitaminados, pero en Hospital General dijeron que tenía dengue y rickettsia, denuncia madre y acusa falta de atención

“Parecía una maquila”: revela familiar de paciente sobre clínica de sueros vitaminados en Hermosillo; expertos advierten sobre riesgos del efecto placebo

Pacientes cuentan su experiencia en una clínica de sueros vitaminados en Hermosillo, ligada a ocho muertes. Expertos explican el efecto placebo y los riesgos de tratamientos no regulados.

Hombre es herido a balazos dentro de su domicilio al norte de Hermosillo

Hombre de 38 años resulta herido a balazos dentro de su hogar en la colonia Miguel Hidalgo, Hermosillo. Fue trasladado por Cruz Roja y se aseguran casquillos de arma de fuego para investigación.
-Anuncio-