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Medio año de pandemia en Sonora: 2 mil 813 muertes, casi 40 mil empleos perdidos y 412 empresas cerradas. Septiembre da tregua para hospitales y personal médico

Astrid Arellano

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Hermosillo, Sonora.- La pandemia por COVID-19 ya cumplió seis meses en territorio sonorense. Con 31 mil 456 contagios y 2 mil 813 muertes a la fecha, el virus trajo además un malestar social por el confinamiento y una reactivación económica lenta, pero ahora, con el sexto mes, también una tregua para los hospitales y el personal médico.

De acuerdo con especialistas, no existe una frontera para la pandemia porque este virus se volverá endémico y, a pesar del descenso en los números diarios desde agosto, deben seguir los esfuerzos para minimizar los impactos de la contingencia en todos los aspectos de la vida.

 

Curva de aprendizaje

Dénica Cruz Lostaunau es la directora de Epidemiología de la Secretaría de Salud en Sonora. Ha estado frente a la batalla contra el virus durante estos meses y, como parte del personal de salud, asegura que, luego de la etapa crítica con los hospitales saturados y el personal médico agotado por atender una enfermedad que se esparcía aceleradamente, visto a la distancia, ahora se cuenta con una curva de aprendizaje, experiencia y herramientas que permiten detectar los casos para evitar más muertes.

Durante estos seis meses, 4 mil 784 integrantes del personal de salud contrajeron el virus y 60 de ellos murieron. Al momento, los contagios diarios disminuyeron: de picos de hasta 100 trabajadores enfermos, ya se reportan menos de 15 al día. También la ocupación hospitalaria en instituciones públicas bajó hasta el 15%, mientras que, en el caso de las privadas, al 32%.

Imágenes: Alejandro Gutiérrez.

Con ello, Cruz Lostaunau asegura que las instituciones y quienes trabajan tienen mayor preparación para atender la segunda ola de contagios que se prevé para el último bimestre del año y agregó que el hecho de que el Semáforo de Riesgo Epidemiológico esté en color amarillo para Sonora, no significa que la vigilancia epidemiológica se haya relajado, sino todo lo contrario, pues el aumento de movilidad en los municipios provoca una vigilancia mucho más estrecha para detectar posibles rebrotes.

“El monitoreo fue muy intenso, de hecho, Sonora es de los estados que tiene una vigilancia epidemiológica bastante efectiva, desplegada por todo el estado, a pesar de que es muy grande y, con seguridad, digo que no hubo necesidad de manipular la información, siempre fuimos muy transparentes”, afirmó la epidemióloga.

Y agregó: “Precisamente, dentro de esta tregua que nos está dando septiembre en cuanto al número de casos graves y número de hospitalizados, es que se están reevaluando los planes de reconversión hospitalaria con toda la experiencia que se ha adquirido y a partir de esta experiencia es que se tiene ya un precedente en cuanto al comportamiento y lo peor que podría suceder, porque conocemos mucho mejor la enfermedad, ya hay un consenso en cuanto al manejo de pacientes dependiendo de su gravedad y que los médicos en Sonora han adquirido una expertise bastante buena: el aprendizaje que dejan este tipo de eventos en salud, nos hacen estar preparados”.

Lo importante es también prestar atención a la temporada de influenza A H1N1 que se aproxima, aseveró, pues estamos a menos de 10 días de que inicie. Octubre y noviembre son conocidos como meses críticos para esta otra enfermedad y, con la prevención necesaria, se evitaría un aumento en la mortalidad por la combinación de ambos padecimientos.

“Es importante que la vacunación sea universal y sea una estrategia primaria para evitar la mortalidad no solo por Covid sino por la combinación de la A H1N1, que tiene una letalidad mucho más elevada que el COVID-19”, explicó la especialista, “al momento, en Sonora, el Covid la tiene en un 19%, mientras que la A H1N1, del 40%”.

La primera quincena de octubre iniciará la campaña de vacunación y es importante que la población se la aplique pues, a diferencia del Covid, esta es una vacuna que ya existe y ha demostrado su efectividad.

Esta vacuna, junto a las medidas de sana distancia, uso de cubrebocas y lavado de manos, concluyó Cruz, harán la diferencia en los próximos meses.

Panorama económico

Rosana Méndez, economista colaboradora del Centro de Estudios en Gobierno y Asuntos Públicos (Cegap) del Colegio de Sonora y docente en la Universidad Estatal de Sonora (UES), apuntó que, en términos generales y de acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en Sonora se perdieron 39 mil 897 empleos hasta el mes de agosto y, aunque la Secretaría de Economía de Sonora mencionó que hubo recuperación en algunas industrias, estos empleos todavía no se registran en las estadísticas oficiales.

Aunque la pérdida de empleos sigue siendo a la baja, con el paso de los meses, se ha reducido la cantidad, es decir, de perder más 10 mil 243 empleos en marzo, otros 10 mil 685 en abril y 11 mil 823 más en mayo, la tendencia se redujo entre junio y agosto, para que, ese último mes, se perdieran solo 890 puestos de trabajo.

“En Sonora, muy a pesar de las circunstancias, creo que no nos ha ido tan mal comparado con la perspectiva nacional, pero de todas maneras vamos arrastrando: ahorita, en agosto, ya perdimos los empleos generados el año pasado. Y septiembre, octubre y noviembre son siempre de perspectiva positiva en generación de empleo, flujo y de movilidad económica; sí puede caber la posibilidad de que haya un buen aliciente, pero no será suficiente. Por más bien que estuviéramos, difícilmente vamos a remontar todo el escenario, por eso digo que el escenario negativo para la economía se va a mantener hasta fin de año”.

Según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) que incluyen información recabada de enero a abril de 2020, Sonora fue de los estados menos afectados económicamente en los primeros meses de la pandemia, pues el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE) posicionó a la entidad entre los primeros diez que, hasta ese punto, no mostraron resultados adversos.

Este indicador señala un 1.6% de variación con respecto al mismo trimestre del año anterior y, según Méndez, el reto no sería crecer, sino mantenerse en esa cifra. Sin embargo, es probable que en la actualización que ocurrirá en octubre próximo los resultados sí sean negativos y con efectos en la economía que permanecerán, por lo menos, hasta el final de 2020.

Y Méndez agregó: “En Sonora, en la mejor de las perspectivas, es mantenernos como estamos ahorita, ya si superamos ese uno por ciento o un medio por ciento de crecimiento que hemos mantenido, ya sería como que ‘wow’: ese es el reto, mantener eso y que no baje, yo creo que sí lo podemos hacer. Digo, la perspectiva más fuerte y difícil, se supone que ya la pasamos, pero todavía estamos en la resaca, esa es la parte importante que atender”.

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La economía mexicana ya estaba resentida antes de la llegada de la pandemia, por lo que esta recrudeció el panorama, explicó, y más allá de las grandes inversiones en las industrias y sectores grandes, las afectaciones se ven en el grueso del sector de comercios y servicios que dependen de estar abiertos al público.

“Estamos hablando de restaurantes, papelerías, estéticas, talleres, todos esos pequeños servicios que nutren y dan sentido a la economía”, explicó, “la mayor parte de estos experimentaron los estragos: son personas y negocios pequeños cuyos ingresos implican no solamente la cuestión del desarrollo económico, sino un salario y sostén de sus familias, porque muchos negocios son familiares y la parálisis que experimentaron detuvo sus ingresos”.

 

Además, la caída de un sector tan importante para la economía sonorense como el turismo, difícilmente se podrán recuperar pronto.

“Me atrevería a pensar que no hay mucho nuevo que esperar”, manifestó la especialista, “la única forma de que cambie es que el covid desaparezca y podamos volver a la vida de antes y no creo que vaya a pasar, no de aquí a diciembre, y no porque no podamos realmente, sino porque todavía hay mucho riesgo, mucho temor en la población, independientemente de que se planteen estrategias de desarrollo de un turismo con cuidado, no creo que vaya a lograr captar y recuperar en estos tres meses”.

Méndez concluyó que, lo que sí puede lograrse, es impulsar al sector de comercio y servicios para que se adapte y haga una transición a los procesos digitales a través de las ventas electrónicas y las paqueterías, pues no implican contacto físico y servirían para mantener operando a los elementos.

La reapertura no es lo mismo que la recuperación económica

Alejandro Romero, economista e investigador sonorense, dijo que, de acuerdo con el último reporte mensual del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Sonora volvió a perder empresas: en total, han cerrado 412 entre abril y agosto. Además, Hermosillo es el municipio que concentra la mayor parte de estos cierres, con 212 del total.

“Creo que, en general, lo que estamos viendo es que no se está logrando la recuperación económica con la reapertura, es decir, ya dejamos primero el semáforo rojo, abrimos el sector automotriz, minero y de construcción, y después nos fuimos al naranja y ahora al amarillo, han abierto más actores, giros, empresas y restauranetes con una mayor capacidad, pero, aún así la situación económica no termina de mejorar: se siguen perdiendo empleos y empresas”.

Esa es la primera lección, apuntó el especialista: la reapertura no es lo mismo que la recuperación económica. Y las más afectadas son las pequeñas y medianas empresas.

“Eso nos habla de que ha habido falta de programas que apoyen la reapertura exitosa de los negocios, obviamente quedaron muy golpeados sin recibir ingresos, pagando impuestos, renta y a trabajadores; otras, despidiendo y pagando indemizaciones”, aseveró.

Romero sostuvo que el 76% de las empresas que han cerrado de abril a agosto, son empresas de servicios, mientras que, en la pérdida de empleos, las mayores bajas se registran en los sectores agropecuario y de servicios.

“Entonces, vemos una similitud que va muy relacionada y, en el caso de la pérdida de empresas, la diferencia que habría es que la mayoría de las empresas, casi el 80% de las pérdidas son pequeñas y medianas”, concluyó el economista, “mientras que, de los empleados, más de la mitad son de grandes empresas; entonces, ¿a quién está afectando la crisis al grado de cerrar? A las Pymes. Y ¿qué hacen las grandes empresas para amortiguar el golpe de la caída económica? Recortando trabajadores”.

 

Familias

José Guadalupe Rodríguez, doctor en Estudios Sociales, académico de la Universidad de Sonora y colaborador del Colegio de Sonora, concuerda en que, para explicar lo que ocurrió socialmente en Sonora durante estos seis meses, efectivamente hay que entender qué ocurrió en la economía: entre menos estabilidad económica en los niveles micro, es decir, en las familias y los pequeños negocios, más estrés y descontento se iba acumulando.

Eso, sumado a que se restringieron las actividades e interacciones sociales que significaban un desfogue emocional y se transitó del encierro voluntario y comprensivo, al confinamiento que trajo zozobra e incertidumbre.

“Seis meses de confinamiento habría que comprenderlos desde dos perspectivas”, dijo el académico, “lo primero, comprender que somos, por un lado ‘hombres económicos’ y, por otro, ‘hombres sociales’; por el económico, buscamos satisfacer nuestras necesidades cotidianas y, por el social, satisfacer una serie de interacciones cotidianas a través de las cuales construimos nuestra propia identidad”.

Si bien es cierto que el Semáforo de Riesgo Epidemiológico cambió a amarillo para Sonora, la economía y la vida social están tardando en agarrar ritmo, sostuvo, “como la metáfora de un carro: cuando cambia el semáforo, la máquina se tarda en avanzar”.

“¿Por qué hablo de esto? Porque eso es lo que causa estragos entre los sujetos”, agregó Rodríguez, “es decir, después de seis meses de esta contingencia, los sujetos están frente, probablemente, a otra pandemia que es la falta de ingreso económico para satisfacer las necesidades de alimentación, del pago de la luz, el pago del agua, acceder a los bienes de consumo básicos”.

Por ello, el gobierno estatal debe trabajar mucho más en estrategias tanto de impulso a las pequeñas empresas como en el acompañamiento socioemocional, apuntó. Además, un factor fundamental, es la respuesta de la sociedad organizada rumbo a la posibilidad de un nuevo confinamiento con la segunda ola de contagios.

“Aquí en México creo que la respuesta social organizada va a implicar una especie de respuesta a través de las redes sociales para que haya un acompañamiento socioemocional, para que haya un intercambio al interior de las familias, una cohesión familiar para poder hacer frente a este probable segundo confinamiento y eso va a implicar otra serie de temores que podrían agudizarse: por ejemplo, una familia que haya experimentado, en la primera etapa de la contingencia, problemas económicos como corte de luz, problemas de alimentación, problemas de salud, entonces, enfrentarse a una segunda etapa podría conducir a que se agudizaran los procesos socioemocionales y aparezcan cuadros de angustia”.

Desde su perspectiva, se puede recuperar la vida social con restricciones donde la comunidad en su conjunto actúe de forma organizada.

 

“Lo primero, es que no sean programas de arriba hacia abajo, una estructura de lo general a lo particular, sino impulsar más acciones a nivel microsocial, por ejemplo: empezar a organizar a los vecinos para que, entre ellos, promuevan acciones de sanitización, de mantener la distancia y, en caso de que se abriera la escuela, generar y recuperar espacios recreativos como los parques locales, donde los vecinos pudieran implementar acciones de desinfectar las áreas para que los niños puedan ir a compartir, a estar en horarios; a eso me refiero con una respuesta social organizada, con acciones muy concretas a favor de los niños porque, para ellos, el confinamiento es algo terrible”.

Rodríguez sostuvo que la respuesta emocional de las personas ha sido heterogénea, pues existen quienes no han dejado de trabajar y de salir por necesidad, por resiliencia y resistencia, pero también hay un sector que cayó en angustia y zozobra, como los ancianos, los niños y una parte de los trabajadores que, en este punto, están agotados.

“Hay una resiliencia social”, concluyó, “ningún sujeto se da por vencido, todos van a resistir, entonces, la diferencia está en qué prácticas se van a implementar para resistirlo”.

 

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