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Descubren un planeta rocoso tan grande que no debería existir

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En la última década se han detectado miles de planetas lejanos, pero ninguno como TOI-849b. Este mundo rocoso orbita muy cerca de su estrella, pero es 40 veces más masivo que la Tierra y tiene una anchura similar a Neptuno. No creíamos que un planeta de esas cualidades fuera posible. Y sin embargo, existe.

TOI-849b se encuentra a unos 730 años luz. Su nombre proviene de “TESS Object of Interest”, ya que fue descubierto con el detector de planetas TESS, un telescopio espacial de la NASA en órbita con la Tierra. El planeta se descubrió usando el método del tránsito, que estudia las variaciones de luz de las estrellas cuando un objeto pasa por delante. Tiene un radio 3,4 veces superior al de la Tierra (un 15% más pequeño que el de Neptuno) y completa una vuelta alrededor de su estrella cada 18 horas, lo que significa que la cara que está siempre expuesta a la estrella, de tamaño similar al Sol, tiene una temperatura superficial aproximada de 1500 ºC y se encuentra fundida.

Más intrigante fue lo que descubrieron los científicos con observaciones de las oscilaciones gravitatorias de la estrella usando el instrumento HARP del Observatorio de La Silla, en Chile. A pesar de tener la anchura aproximada de Neptuno, TOI-849b tiene el doble de masa, lo que significa que es extremadamente denso. Según un estudio publicado en Nature, TOI-849b tiene una densidad media de 5,2 gramos por centímetro cúbico, casi idéntica a la de la Tierra, lo que indica que está compuesto por una mezcla de metales, silicatos, agua y posiblemente una atmósfera muy fina. ¡Es un planeta rocoso! O algo así.

Un mundo rocoso en el desierto neptuniano
La mayoría de planetas extrasolares que conocemos son gigantes gaseosos igual o más masivos que Júpiter y con órbitas muy cerradas, los denominados “jupíteres calientes”. Luego están las “supertierras”, planetas rocosos más grandes que el nuestro y más pequeños que Neptuno, con órbitas también muy cercanas a su estrella. Pero si lo que buscamos son planetas del tamaño de Neptuno que orbiten cerca de su estrella, no deberíamos encontrarlos, puesto que la radiación hace que no sean capaces de retener su atmósfera gaseosa. Es lo que se conoce formalmente como el “desierto neptuniano”.

Sin embargo, TOI-849b no es el primer planeta prohibido del que tenemos constancia. Es un objeto cuya enorme masa no encaja con su ubicación, pero los científicos tienen varias teorías para explicar por qué está ahí, como recoge National Geographic. Una posibilidad es que, durante su formación, se topara con una brecha en el disco de polvo y gas que rodeaba a su estrella, se quedara sin material que captar y se estancara. Otra posibilidad es que chocara con otros embriones planetarios de tamaño similar cuando se estaba formando, lo que agrandó su núcleo rocoso y lo despojó de su atmósfera.

Pero también es posible que TOI-849b no sea un planeta rocoso como tal, sino el núcleo expuesto de un enorme planeta gaseoso que, por cercanía a su estrella, acabó perdiendo su atmósfera. Claro que entonces habría que averiguar cómo un planeta pierde cientos de masas terrestres en gas a lo largo de su existencia.

Información tomada de es.gizmodo.com

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