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Con”Casitas de Amor” Angie ayuda a Perla, madre soltera de 18 años, a construir su vivienda en Hermosillo, tú puedes ayudarlas con material

Astrid Arellano

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Ambas se encontraron en Facebook buscando lo mismo. Angie, necesitaba tarimas de madera para un proyecto casero en su terraza. Perla, las necesitaba para construir una casa en donde vivir con sus dos hijos pequeños en un terreno que todavía está pagando.

En Hermosillo, estas dos jóvenes se pusieron en contacto y, el mismo día, Angie Álvarez -una estilista de 29 años- visitó a Perla Carrillo -madre soltera de 18 años- para saber qué necesitaba y, juntas, encontrar la forma de que su nueva casa no fuera de madera, sino de material firme.

“Me llamó mucho la atención de ella saber que tiene 18 años”, dijo Angie, “que ya está pagando su propio terreno, que es algo que no cualquier joven de esa edad puede lograr y le dije que no estaba segura de qué hacer, pero que vería la manera de ayudarle, de ver cómo construir”.

Después del encuentro, Angie regresó a su casa y, en el camino, pensó en crear una página de Facebook para buscar donativos. La llamó “Casitas de Amor”. Ahí, publicó la situación e invitó a sus amigos a colaborar. Poco a poco, fueron llegando los sacos de cemento y los bloques.

“No sé si me emocioné más que Perla”, ríe Angie, “pero, de verdad, fue muy padre que el mismo día que yo publiqué, un muy buen amigo me mandó mensaje y me dijo ‘dime a dónde y mañana te mando la grava y la arena’; lo digo y me pongo chinita”.

Perla es trabajadora del hogar. Se dedica a limpiar casas mientras su mamá cuida a sus niños de dos y tres años, pero con la contingencia por COVID-19, la joven se ha quedado prácticamente sin empleo. Sin embargo, ahora que conoció a Angie, también trabaja en su salón de belleza, donde está aprendiendo a cortar y pintar el cabello.

“Unos días le ayudo a Angie en el salón, para aportar un poco para mi casa”, dijo Perla, “le ayudo a poner el color, le ayudo en la limpieza y, al mismo tiempo, estoy aprendiendo; me está gustando mucho, siempre me ha gustado la belleza, pero no había forma de agarrar un curso porque cuestan… ahorita, gracias a Dios, estoy aprendiendo con ella”.

Juntas, Angie y Perla han ido conociendo una de la otra y también han aprendido sobre el proceso de construcción de una casa desde cero: por las tardes, ambas supervisan el avance de la obra, mientras consiguen poco a poco recursos para comprar más material.

“Tenemos un amigo de la familia que se ofreció a cobrarnos barato para esto”, contó Perla, “porque, en realidad cobran, mucho; él es el que ha estado poniendo los bloques y lo ha hecho rápido y muy bien; yo vengo en la tarde, ya que me desocupo con Angie y mi otro trabajo, para ver cómo va todo esto”.

En el lote baldío ubicado en la colonia El Paraíso, cinco paredes ya dan forma a una casa. Todavía le faltan el piso y el techo. El enjarre, las ventanas y las puertas. Pero ambas confían en que llegarán en algún momento.

“Mi intención es que el piso se pueda trapear, que sea higiénico y que, el techo, sea al menos de vigueta; hasta el momento estamos paradas porque no hemos conseguido para el material que sigue… pero yo voy viendo con lo que sale de mi trabajo, lo que voy juntando y lo que estamos reuniendo con la rifa que haremos”.

Con la contingencia, Angie tampoco la ha pasado bien. De sus dos salones de belleza, solo uno está trabajando y con una clientela reducida que la visita únicamente con cita previa.

“A veces piensas que estás sola, que es difícil o que no puedes, sobre todo, en estos momentos”, dijo Angie, “ahorita uno de mis negocios está totalmente cerrado, la mayoría de las empleadas están en casa, estamos trabajando muy poquito, pero todo se puede: para mí, es una bendición ver que una persona llegue y me diga ‘toma 100 pesos’ para apoyar esto, ahí ves la calidad de humanos que somos, porque, pese a las dificultades, también podemos ayudar”.

Perla ya se imagina en su nueva casa, junto a sus niños, en un lugar donde no haya calor ni peligro por picaduras de animales, algo con lo que sí deben lidiar en casa de su mamá. Sonríe y dice: “Es algo muy bonito porque yo nunca me imaginé, tener una casa así: bonita. Estoy muy contenta, más porque mis niños van a estar más a gusto, porque ya no van a pasar más calor ni nada de eso”.

Y Angie concluyó: “Todos los días es una bendición, más ahorita, que podemos llegar y ver cómo está la casa en comparación a cómo estaba cuando vine el primer día; la verdad, estamos hablando de que no ha pasado ni un mes, entonces, es un logro muy grande”.

Para ayudarles a terminar la casa con donativos en especie como cemento, bloques, viguetas, armex de cadena, concreto y colado para piso y techo puedes comunicarte al (662) 174 6697. También puedes comprar boletos -por $100 pesos- para la rifa que se premiará con varios servicios del salón de belleza de Angie o visitar “Casitas de Amor” en Facebook para conocer más sobre los avances del proyecto.

Los donativos en efectivo se reciben en la cuenta Bancomer 4152 3134 5626 3669.

 

 

 

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