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¿Hacia dónde vamos?

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Los mexicanos debemos de ponernos a pensar cuál es el rumbo que lleva nuestro país. Hoy nos podemos ver abrumados por la emergencia sanitaria que estamos empezando a vivir, por el precio del dólar que sigue subiendo, o por algunas otras razones que dominan nuestra atención.

No obstante esta realidad, debemos de empezar a ver el rumbo que llevamos como país y como sociedad, evitemos que lo urgente nos quite de la vista lo importante, por más graves que sean nuestros problemas actuales debemos ocuparnos en construir un mejor futuro.

En lo personal siento que estamos viviendo una situación muy similar a lo que fue México después del error de diciembre de 1994, en este periodo a muchos nos tocó vivir un gran desencanto al darnos cuenta de que nos faltaba mucho para vivir en una economía sólida y desarrollada.

Por algún tiempo pensamos que habíamos empezado el cambio económico, social y político que nos traería bienestar para la mayoría de los mexicanos, nos vendieron muy bien una ilusión y el desencanto que nos trajo la realidad tuvo un impacto social muy importante.

Durante los años previos, se tomó el rumbo correcto abriendo la economía, se favoreció la competencia, se vendieron muchas empresas del gobierno, se dio un manejo sano a las finanzas públicas y se lograron importantes pactos económicos que nos trajeron estabilidad.

El problema fue que los cambios económicos no fueron acompañados de cambios equiparables en el andamiaje político y nosotros como sociedad civil no nos preparamos para una nueva realidad.

Los cambios acelerados sin una estrategia integral que abarque a todos los actores y estructuras generalmente nos llevan a impactos negativos, para tener éxito se ocupa que todos los involucrados estén abordo, que existan los acuerdos necesarios y se creen las instituciones que den viabilidad a la nueva realidad que se quiere crear.

La apertura y los cambios que se crearon para lograr el Tratado de Libre Comercio de América del Norte tuvieron un impacto positivo en muchos frentes, así como negativo en otros. El cambio de sexenio y la secuencia de asesinatos que se sucedieron vinieron a crear un clima de desconfianza que complicó la economía y nos llevó a una crisis.

En ese periodo muchas personas al darse cuenta de que fueron engañadas empezaron a canalizar su enojo y desencanto con los políticos de la época queriendo ser actores en vez de espectadores de la realidad que se estaba construyendo.

Los cambios económicos se empezaron a traducir en cambios políticos que nos trajeron elecciones creíbles, el inicio de la competencia electoral, la creación de instituciones que nos brindaran mejores reglas y procedimientos para elegir a nuestros representantes, entre muchos otros cambios en esta materia.

De la misma manera que los avances económicos se vinieron abajo por falta de avances en el frente político, considero que hoy muchos de los avances económicos y políticos que hemos venido trabajando en estos 25 años, están teniendo problemas porque no hemos avanzado al mismo paso en el aspecto social.

La democracia representativa, es decir que podamos elegir a quien nosotros queramos no maduró hacia una democracia participativa en donde no solo es importante votar, sino organizarse como sociedad para ser un contrapeso de nuestras autoridades.

Si queremos saber hacia dónde vamos ocupamos ser una sociedad más organizada, que exija más, que cumpla con sus obligaciones y haga valer sus derechos, ocupamos ser más actores de un cambio social que espectadores de una historia que cada día parece gustar menos.

Esta transformación social debe alcanzar a toda la población, no podemos seguir avanzando como nación si no buscamos proveer de más bienestar y desarrollo al grueso de la población, obviamente no mediante regalos sino a través de más y mejores trabajos, así como mejores oportunidades para que muchos puedan desarrollarse.

El futuro inmediato no es agradable, nos sobran problemas, tenemos miedo de muchas cosas que están por pasar, pero nada de esto nos debe de impedir ver hacia dónde vamos, dicen que nunca esta más oscuro que cuando va a amanecer.

Acerca del autor

Javier Cázares Sánchez es consultor organizacional y analista en temas de seguridad.

Correo Electrónico

javier.cazares@outlook.com

Twitter

@jcazares66

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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