Cuba abre su economía a emigrados y descendientes al permitirles invertir, crear empresas y participar en sectores estratégicos en medio de una crisis energética.
El precio de la mezcla mexicana de exportación superó la barrera de los 100 dólares por barril, impulsado por la volatilidad en los mercados energéticos internacionales ante la escalada del conflicto en Oriente Medio.