El atletismo no fue una elección que Tonatiu López hiciera desde niño; de hecho, recuerda que lo obligaron a correr y que cuando comenzó ni siquiera sabía qué era el atletismo ni que existían campeonatos mundiales. En 2013 comenzó a encontrarle el gusto a la disciplina y, aunque inicialmente permaneció por las becas, con el tiempo el deporte se convirtió en una parte fundamental de su vida. Hoy, el sonorense ha representado a México en Juegos Olímpicos y continúa trabajando con la mira puesta en Los Ángeles.
Tonatiu se describe como una persona paciente, que planea a futuro y entiende que los resultados requieren tiempo. Habló de la maduración del cuerpo, los años de entrenamiento y todo lo que un atleta debe dejar de lado para asumir una responsabilidad deportiva de alto nivel. También compartió lo que hay detrás de una medalla: salir de la zona de confort, enfrentarse a nuevos retos y descubrir hasta dónde puede llevarte el propio cuerpo.
Esa mentalidad también estuvo presente en su experiencia en Habilidad Física 100: México, producción de Netflix, donde convivió con atletas y participantes de distintas disciplinas. Tonatiu contó que su deporte es correr hacia adelante y que no está acostumbrado al contacto físico, por lo que enfrentarse a pruebas completamente diferentes lo sacó de su zona de confort, aunque recuerda el ambiente de competencia como una experiencia muy positiva.
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Para Tonatiu, una de las características que distingue a los atletas sonorenses es la resiliencia: entrenar incluso con temperaturas extremas y continuar cuando el cuerpo pide parar. Entre risas, recordó incluso la frase que imaginaría escuchar de su mamá si se rindiera: “me va a jalar las orejas”. Y al pensar qué le diría a aquel niño que un día fue llevado a correr casi a la fuerza, su respuesta fue sencilla: “Eh, güey, sí, échale ganas”.



