Hermosillo, Sonora.- Óscar Valdez prácticamente nació dentro del mundo del boxeo. Desde los 3 o 4 años se ponía los guantes junto a sus primos mientras acompañaba a su papá al gimnasio, y desde aquella primera vez quedó enamorado del deporte.
Recordó cómo fue creciendo dentro del boxeo hasta llegar, con apenas 17 años, a representar a México en unos Juegos Olímpicos.
Detrás de ese camino estuvo su padre, quien creyó en él desde el principio y llegó a tocar puertas para conseguir apoyo para que pudiera continuar con su carrera.
Aunque fuera del ring se describe como una persona tranquila, Óscar encontró en el boxeo una manera de canalizar todo aquello que llevaba dentro.
“El boxeo me salvó”, compartió al recordar cómo aprendió a sacar su coraje sobre el ring y no llevarlo a otros espacios de su vida.
También habló de venir de una familia de bajos recursos, de los sacrificios que tuvo que hacer y de la falta de educación financiera que enfrentó al comenzar a ganar dinero, una etapa que le dejó importantes aprendizajes.
Uno de los momentos que más lo marcó fue cuando sufrió una fractura de mandíbula y, posteriormente, enfrentó una recuperación complicada después de una de las peleas más duras de su carrera.
Recordó el miedo que sintió al pensar que podía morir y cómo apareció la ansiedad, algo con lo que aprendió a convivir.
También habló de lo que significa perder en un deporte donde, asegura, la derrota puede ser muy castigada, además de su experiencia con los suplementos y el momento en que dio positivo en una prueba y tuvo que enfrentar los juicios públicos.
A lo largo de la conversación, Óscar también recordó a figuras importantes que han formado parte de su historia, entre ellas Julio César Chávez y su amistad con Saúl “Canelo” Álvarez. Pero por encima de los nombres y los campeonatos, volvió a la persona que estuvo desde el inicio: su papá.
Lee también: Después de la menopausia, ¿qué cambios en la salud deben atender las mujeres? Especialista explica
Una historia de boxeo que también habla de familia, gratitud, pérdidas, aprendizaje y de todo lo que ocurre cuando llega el momento de preguntarse qué habrá después de colgar los guantes.



