Hermosillo, Sonora.- María de Jesús Alvarado tenía 33 años de trabajar en el Poder Judicial de la Federación y más tiempo libre cuando, en medio de una jubilación que aún no llega, se encontró con un anuncio en Facebook que le cambió la vida: “El tango es un abrazo sanador”.
Aunque faltó a la primera clase por miedo a abrazar a alguien desconocido, llegó a la academia cargando con una tristeza profunda. Había pasado por un duelo y una enfermedad larga. Como ella dice: “estaba pensando en mis problemas las 24 horas”. En la tangoterapia encontró algo que no esperaba: un espacio donde los problemas se quedaban afuera.
“Te metías a la clase y te olvidas del mundo”, dice. “Todos tus pendientes, tus angustias, todo eso se te olvida.”
La tangoterapia no es un método único. En realidad, es un conjunto de enfoques terapéuticos, educativos, sociales y médicos fusionados con el tango argentino. En la academia de Ballet Martha Figueroa en Hermosillo esta práctica no se trata sólo de ponerte a bailar, sino de aprender a usar el abrazo, la improvisación y la conexión con el otro como herramienta psicológica.


Diana Fierro, psicóloga egresada en 2021 de la UNISON e instructora de baile, explica una diferencia clave: “El tango en sí sirve como una terapia, pero no estamos pensando que es una terapia. En tangoterapia sí lo hacemos focalizado.” Ella y Carlos Mendivil, maestro en Economía por la Universidad de Sonora e instructor de baile, diseñaron un programa que segmenta la intervención en cuatro áreas: emocional, cognitiva, social y físico-motora. Para cada una hay ejercicios de tango y cuestionarios de evaluación.
El origen de este taller se dio de manera casual. Diana atravesaba un momento emocionalmente difícil cuando entró a la academia hace 3 años y descubrió cómo “El tango empezó a traer muchos beneficios” en su vida. Esto se lo comentó a Carlos y empezaron a observar los cambios en los asistentes. Había más seguridad, mejor autoestima, manejo de la ansiedad y la frustración. Investigaron. Se asesoraron con Clarisa Machado, tangoterapeuta brasileña, y luego crearon sus propios contenidos.
El abrazo, esa barrera que casi detuvo a María de ir a tangoterapia, terminó siendo precisamente una herramienta terapéutica. “Al principio el corazón acelerado, nervios de que dices: voy a abrazar a alguien que no conozco. Pero con el tiempo aprendes a abrazar y te reconforta tanto que te abracen como abrazar también.”
“El tango es el movimiento de tu alma”, define María. “Es sentir la música y dejarte llevar. Te da paz, alegría, felicidad, satisfacción personal.”

Ricardo Navarro es asesor de ventas inmobiliarias y llegó a la tangoterapia cuando no atravesaba “buenos tiempos emocionalmente” y un psicólogo le había diagnosticado ansiedad generalizada.
En la segunda sesión, Ricardo salió desestresado. “Entras en la conciencia plena.” Después se metió a las clases regulares de tango, y la parte social hizo el resto: su círculo de amigos se extendió y la ansiedad social disminuyó.
La psicóloga recuerda otro caso al inicio del programa. Una mujer mayor que venía viviendo un duelo. La sesión estaba preparada para otro objetivo, pero en medio del abrazo, la música y la conexión, la mujer se rompió en llanto.

“El objetivo cambia inmediatamente para sostener a esa persona que se encuentra en un momento de catarsis”, cuenta. “Es acompañar, es conectar con ella, porque el tango lo que hace es conectar con las personas.”
Diana no duda: “Podemos hablar a través del movimiento. Todo lo que no se expresa con palabras se puede hacer bailando. Se puede hacer a través de la conexión con otra persona. Porque hay cosas que no necesitamos hablar, pero sí necesitamos sentir.”
Carlos, por su parte, insiste en que la mayoría de la gente desconoce algo esencial sobre sí misma. “La gran mayoría piensa que sabe abrazar. No tiene ni idea. No saben lo que es realmente dar un abrazo conectado con otro ser humano. No es sexual, ni siquiera es sensual. Es la profunda e inherente sensación de compañía absoluta.”
Diana Fierro deja una advertencia clara antes de cerrar con la entrevista: la tangoterapia no sustituye la terapia psicológica de consultorio. La complementa. “Lo que trabajamos en cada sesión dentro de un consultorio, aquí es venir y exponernos a eso. Aquí, a través del tango, nos comunicamos. Hay una comunicación no verbal que podemos traslapar con lo que se ve en consulta.”




