Foto: Gob mx
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, consideró que los recientes señalamientos de autoridades de Estados Unidos contra México están relacionados con el proceso electoral de ese país, que tendrá elecciones en noviembre, por lo que pidió que México no sea utilizado como parte de la campaña.
La mandataria señaló que México no interviene en las elecciones estadounidenses y sostuvo que tampoco debe existir injerencia de Estados Unidos en los procesos electorales mexicanos. Planteó que cada país debe concentrarse en sus propios asuntos y mantener una relación basada en el respeto.
“México no tiene por qué ser un argumento en la elección de los EEUU, porque es al pueblo de Estados Unidos al que hay que atender”, afirmó Sheinbaum, quien cuestionó los cambios en el discurso de autoridades estadounidenses respecto a la cooperación bilateral.
Explicó que, mientras en algunos momentos se reconocen los avances y la coordinación entre ambos países, posteriormente surgen declaraciones en las que se afirma que México no está haciendo lo suficiente y se advierte sobre posibles consecuencias.
Sheinbaum reiteró que la coordinación entre México y Estados Unidos debe mantenerse sin subordinación y afirmó que esta postura la ha planteado tanto en asambleas públicas como en conversaciones privadas con autoridades estadounidenses.
Leer también: “Imaginen que votan por mí”: Trump pide apoyo en las elecciones de medio término de EEUU
Sobre el consumo de drogas en Estados Unidos, señaló que es un tema que debe atenderse mediante distintas estrategias. Afirmó que México mantiene su disposición para cooperar con el objetivo de contribuir a reducir los delitos y evitar que las drogas lleguen a territorio estadounidense. Añadió que esta cooperación también responde a una consideración humanitaria, al buscar que disminuyan los delitos y las personas puedan sentirse seguras al transitar por las calles.
Finalmente, la presidenta insistió en que México no busca una confrontación con Estados Unidos y llamó a mantener la relación bilateral con prudencia, respeto y sin aspavientos. Planteó que ambos países deben respetarse, atender sus propios procesos electorales y mantener la coordinación, pero estableció que la soberanía mexicana no está sujeta a negociación.



